Combatiendo en dos frentes

abril 29, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Todos los gobiernos están confrontando dos problemas que no son fáciles de resolver, son dos verdaderos frentes complicados al cual más caliente para poder derrotar. El primero es el de salvar vidas tratando en todo momento de impedir la propagación del coronavirus, y el segundo que también es difícil de lidiar, es lograr a toda costa que la economía no se derrumbe. Dos sendos problemas que también debe afrontar el gobierno hondureño, primero, evitar que el coronavirus avance segando vidas y segundo, haciendo peripecias para mantener con oxígeno a la economía. Con el agravante de que ambas situaciones, el avance del COVID-19 y la paralización de la economía, se retroalimentan una a la otra, amenazando a la nación. Cómo equilibrar las decisiones en medio de estos dos enormes toros, requiere de la mayor serenidad posible, hemos visto al gobierno desde que comenzó a trabajar conformando un frente con todos los sectores del país para enfrentar al coronavirus haciendo todo lo posible por frenar la expansión del virus y simultáneamente emitiendo disposiciones buscando mantener funcionando a como dé lugar al aparato productivo.



Es importante que veamos el escenario nacional dejando a un lado las mezquindades y el sectarismo, porque en teoría la mejor forma de detener al virus es frenando todo tipo de actividades, pero eso significa paralizar del todo al país. Lo que nosotros hemos venido enfatizando, es que, en este momento cuando no se conoce la magnitud del pico del coronavirus, reabrir la economía contrae un gran riesgo, enorme riesgo de que al darle libertad a la gente para que pueda retornar a una normalidad forzada por la necesidad de poder comprar lo que necesita sin las limitaciones o restricciones sanitarias, se propicie una explosión de contagio que nos lleve a una cuarentena de largo kilometraje que pudieran mantenernos en un confinamiento drástico por varios meses.

Esto es en cuanto a las complicaciones sanitarias a que nos puede llevar una reapertura de la economía sin antes conocer la magnitud del verdadero número de contagiados debido a las escasas pruebas que se están practicando en Honduras. Fíjense que dilema para el gobierno, no ceder a la reapertura de la economía significa privar al país de la generación de riqueza cuando los gastos para atender el combate al coronavirus se han disparado de toda forma. Es como cuando mirábamos en las viejas películas del antiguo oeste de EEUU, donde los bandidos y ladrones a punta de pistola acorralaban a sus víctimas dándoles a escoger entre la vida o la bolsa. En este caso de la pandemia, si bien la salud es lo más precioso que tenemos las personas, no menos cierto es que sin dinero no se puede vivir.

Sin embargo, los hondureños aunque no nos podemos dar el lujo de frenar la economía del todo, como nada debe ser inflexible, la única salida que tiene el gobierno es continuar como hasta ahora, flexibilizando las medidas para que durante cinco días a la semana las personas puedan salir en forma ordenada y controlada a proveerse de lo necesario, a la vez permitiendo que funcionen ciertos servicios que se prestan con entrega a domicilio, como el de los restaurantes, las farmacias y otros.

En todos lados está pasando lo mismo, en EEUU y en Europa, las empresas presionan porque los gobiernos reabran la economía, particularmente en EEUU la lucha es entre el presidente Trump y los gobernadores, el primero en sus locuras quiere reabrir de inmediato la economía, lo que no ha podido concretar por la feroz resistencia de los gobernadores. Pero en aquellos países la actitud de la gente es diferente. He platicado con colegas en Nueva York y Los Ángeles y me han informado que ellos y sus respectivas familias, aunque se sienten bien, se han practicado las pruebas para saber cómo están porque siendo que esta pandemia no siempre se expresa con los mismos síntomas, como lo explicara este día el Dr. Miguel Sierra Hoffman de la Universidad de Texas A&M en el Foro del Canal 10, el COVID-19 es la más extraña de las epidemias, al tener el más amplio repertorio de síntomas que en su inmensa mayoría no se manifiestan sino hasta cierto tiempo cuando el virus ha avanzado mucho en el cuerpo humano.

Los hondureños debemos cooperar en la medida de nuestras posibilidades, todos deberíamos buscar que se nos practique la prueba, para contribuir con la tarea donde el país debe avanzar, que es evacuar las dudas para saber en qué porcentaje de la población hay contagio, la única forma de que podamos aplanar la curva para que las autoridades de Salud se enfoquen en aquellos sectores donde han surgido numerosas personas contagiadas.

El inminente cierre del departamento de Cortés por el inmenso brote de contagiados es la prueba palpable de que vivir de espaldas a la realidad del coronavirus es cerrar los ojos y correr el riesgo de que la inmensa mayoría de la población se contagie y después no haya forma de atenderla al haber colapsado el frágil sistema de salud que tiene el país. Entonces, solo nos quedará lamentar no haber hecho el sacrificio mínimo en el tiempo necesario para que las autoridades de salud dispongan de la información para conocer la realidad del número de contagiados, que es vital para hacer lo que debe hacerse para darle la estocada al coronavirus.

No nos parece mal que la Cámara de Comercio de Cortés y el COHEP presionen por la reapertura de la economía, nosotros también quisiéramos estar de nuevo en la normalidad para poder recuperar nuestros anunciantes, pero como sabemos que dependemos de nuestro sacrificio que debemos soportar por el tiempo necesario que ya hemos explicado, para que la inmensa mayoría de los hondureños nos salvemos y así poder salvar a nuestra empresas y los puestos de trabajo, somos del parecer que hay que sumarnos al frente que lucha por salvar vidas impidiendo la propagación del virus que es la forma de aplastar al COVID-19.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 29 de abril de 2020.

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