Colombia: Se convierte en capital mundial de las webcam hot

noviembre 26, 2017

Se estima que el modelaje webcam, ha quitado un importante mercado a la industria del porno, que generó ganancias de entre 2 o 3 billones de dólares en el 2016.

 

Colombia



A falta de mejores oportunidades de trabajo, unas 30 mil mujeres se dedican en ese país a transmitir movimientos eróticos desde sus casas a clientes que pagan por verlas online.

Carolina residente de Medellin una de las ciudades mas importantes de Colombia, ella se encuentra sentada y tiene sobre sus muslos su computadora portátil, en su  habitación que es también su  lugar de trabajo, y está decorado con sencillez y sobriedad, hay dos mesas de noche con unas lámparas en cada una de ellas y una cama, y hace poco terminó lo que ella llama una «transmisión».

Hace tres meses,  Carolina  de 18 años, trabaja como modelo webcam, una profesión que es parte de la industria del entretenimiento para adultos donde, realizan espectáculos eróticos y sexuales en el que interactúan con usuarios en una especie de  show de internet.

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«Se me metió en la cabeza trabajar en esto por un programa que vi en la televisión, se titulaba: «Los dos lados de la webcam». Empezó con el lado malo, el lado ilegal, en el que mostraban cómo abusaban de las niñas. Y luego, el lado bueno», manifiesta Carolina.

El «lado bueno» del que habla es uno que promete a las mujeres, por un lado, seguridad, ya que no están expuestas al contacto físico, tienen autonomía sobre qué están dispuestas hacer y qué no y pueden trabajar desde sus casas.

Por el otro, lo lucrativo que puede llegar a ser: en tan solo tres meses, Carolina, quien es considerada una principiante, gana en promedio unos 300 dólares semanales, hay semanas en las que ha llegado hasta los 500.

Primero trabajó en un estudio de salas webcams, un lugar equipado con todo lo necesario para que las modelos puedan hacer sus shows desde allí, por lo que mes después decidió dar el salto, quería estar más cómoda.

«Para poder trabajar desde mi propio lugar me tuve que mudar a otra casa, para que el espacio fuera más grande, más bonito», dice Carolina.

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Juan Bustos es uno de los pioneros de este negocio en Colombia, y en Medellín forjó un pequeño imperio: salas webcams, una página de internet de noticias, una revista especializada en el tema, donde se le enseña a las mujeres todo lo relacionado al camming, como también se le conoce al oficio.

«Después de un año decidimos celebrar el aniversario lanzando una universidad física, desarrollada con Linda Suárez, profesional en erotismo y seducción, además experta en baile pole dance», dice el empresario colombiano

Se estima que unas 30.000 mujeres, en su mayoría jóvenes en sus 20 años, son parte de esta multimillonaria industria en Colombia, el segundo país en el mundo con más modelos webcam después de Rumania.

Surge la pregunta, ¿Qué condiciones se dan en Colombia para que tantas mujeres encuentren en el modelaje webcam una opción de vida?

Para Bustos, lo económico es la razón principal, lo costoso que es para una persona educarse en el país cafetero.

Una profesional en Colombia se gasta en un semestre en una universidad alrededor de 3 mil dólares, por lo que el total de una carrera puede costar 30 mil dólares. Y van a salir al mercado como profesionales y van a ganar quizás 500 dólares.

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«Si yo como profesional en Colombia me voy a ganar 500 dólares, que es el sueldo promedio, ayudo en la casa, pago arriendo, servicios, tengo mis gastos, con suerte podré ahorrar ahorrar 50 dólares al mes.

Quiere decir que tengo uno 600 dólares ahorrados en un año. Quiere decir que en 10 años tengo 6 mil dólares. Y me demoro 50 años o más para recuperar la inversión de la universidad. No tiene sentido. Explico Juan.

Isabel Cristina Jaramillo, profesora titular de la Universidad de los Andes y experta en temas de género, ahonda en la respuesta y explica que Colombia es un país muy desigual que se manifiesta de maneras distintas para los hombres y las mujeres.

En las mujeres, según Jaramillo, la desigualdad se presenta en su hiperfeminización, lo que quiere decir que la función sexual, como es el caso de las modelos webcam, y la maternidad se magnifican como principales opciones de vida.

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Se estima que el modelaje webcam, ha quitado una tajada importante del mercado a la industria del porno, generó ganancias de entre 2 o 3 billones de dólares en el 2016, según reporte de la BBC.

En Colombia, Juan Bustos calcula que esa cifra podría llegar a los 300 millones dólares anuales. Sin embargo, el negocio en el país suramericano no está regularizado por el gobierno.

«En Rumania, les cobran impuestos, hay normas, lo tienen legislado, es una actividad comercial como ser médico, abogado o panadero, es una profesión más «, señala Busto.

Juan en sus negocios de salas webcam, se va por los lados legales: contrata mujeres mayores de edad y crea contratos conforme las leyes colombianas lo permiten para las empresas.

«Pero no hay nada específico que diga que una modelo webcam debe pagar tanto en impuestos, y no se le puede exigir esto o exigir aquello. No hay normas», dice.

Por su parte, Jaramillo, quien además es abogada y doctora en derecho de Harvard, considera que si las mujeres que se dedican a ese oficio no están siendo vulneradas ni violentadas de manera individual, no le ve sentido a que se regularice el negocio.

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«En ese sentido el estado es hombre, y siempre que regulan las cosas de las mujeres nosotras terminamos maltratadas», recalca.

En abril de 2017, una modelo webcam, víctima del bullying de la gente de su pueblo que se enteró de su trabajo, intentó suicidarse lanzándose al metro de Medellín.

Otras han sido chantajeadas con entregar imágenes explícitas a sus familiares, que no saben a lo que se dedican, a cambio de dinero.

Por su parte, Carolina Miranda, que el próximo año quiere estudiar psicología y especializarse en sexología, reconoce que pueden existir esos peligros cuando no se ha asumido ante la familia, los amigos y la sociedad el trabajo que hacen.

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