Cobardía cívica

diciembre 11, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Honduras y los hondureños merecemos contar con una clase política con conciencia cívica, que es algo que no se puede comprar a cualquier precio, porque el contenido cívico una persona lo adquiere mediante una formación moral que es algo que no se puede pregonar como cualquier título profesional o el agregado que se adquiere por los años de militancia política, como tampoco por la fidelidad a un partido. La educación cívica en una persona es inherente a la ética, pero especialmente en materia política, demanda que quienes incursionan en este campo deben saber que la parte cívica es fundamental para alguien que ha escogido una profesión que es propiamente de servicio a los intereses patrios.



El civismo es el valor cívico, es el celo por la defensa de las instituciones ciudadanas, es la defensa íntegra y consciente del poder civil y sus instituciones frente a los atropellos. Un político que no entiende estos conceptos y da un paso al lado cuando se trata de demostrar el valor cívico defendiendo las instituciones, es un aprovechado, ni siquiera es un mal político, es un oportunista.

El debate sobre la continuidad o no de la MACCIH ha sido la prueba para que varios diputados exhibieran su cobardía cívica, al momento de integrarse una comisión para evaluar los alcances de la misión de apoyo contra la corrupción, específicamente para conocer porqué la MACCIH se ha interesado solo en determinados casos de corrupción, no demostrando igual interés en aquellos actos imputados a ex funcionarios del gobierno del 2006 al 2009. Como el aspecto toral a decidir es, si se renueva o no el convenio con la MACCIH, el Congreso Nacional lo que demanda es que la misión informe los alcances de su trabajo realizado. La negativa de la Misión a la petición del Congreso Nacional, que a nuestro juicio es un acto de rebeldía impropio de un cuerpo que representa a la OEA, y siendo este organismo un foro que encarna el Estado de Derecho, hace incurrir a la MACCIH en una situación delicada, porque quien desacata un llamado de una autoridad nacional como es el primer poder de la República, cruza el umbral del delito.

De lo que queremos ocuparnos es de la patética cobardía cívica de unos pocos diputados que decidieron dar un paso al lado para no integrar la comisión legislativa que emitió su opinión sobre la actuación y la continuidad de la MACCIH. Los diputados tienen derecho a emitir su opinión, a lo que no tienen derecho es hacer alarde de una cobardía cívica que los expone como individuos temerosos de actuar apegados al interés de Honduras. Escapar de la responsabilidad que tienen como diputados electos por un sector del pueblo, los hace inmerecedores de la confianza del electorado para que continúen ocupando una curul.

Como decíamos ayer, a nuestro criterio la MACCIH debe continuar en Honduras, estableciendo el perfil de los casos en que deberá apoyar al MP, y como cualquier organismo internacional de cooperación, deberá cumplir ciertas condiciones como el hecho de no inclinarse a favorecer a sectores por motivos ideológicos. Porque, privilegiar a ex funcionarios de un gobierno del corte político con el que simpatizan, hace incurrir a la Misión en el sesgo malintencionado que inclina la balanza de la justicia para favorecer a los camaradas y hundir a los demás.

El asunto de los funcionarios de la MACCIH que ha enviado la OEA, es que son simpatizantes o militantes de la izquierda, y desde ese punto estas personas creen a pie juntillas en la superioridad moral de la izquierda, aun cuando se ha comprobado que muchos funcionarios con esa militancia son imputados con pruebas documentadas por hechos bochornosos de corrupción. Ver a varios diputados del Congreso huyéndole a la responsabilidad de integrar una comisión para evaluar los alcances de la MACCIH, es la comprobación de la irresponsabilidad a que conduce la cobardía cívica en estos individuos.

Bien pudieron los diputados, una vez conocidos los alcances de lo efectuado por la  MACCIH, emitir sus votos particulares, que es normal en las personas que integra un colectivo donde las opiniones son disímiles; en cambio, huir de la responsabilidad cívica que los obligaba a adoptar posiciones mostrando la cara, los exhibe como cobardes, de aquellos que padecen del tipo de flaqueza que es el peor de los achaques morales que termina por acabar con los políticos carentes de civismo.

La ciudadanía debe guardar en su memoria los nombres y las caras de estos individuos que se han ganado que sus retratos cuelguen en aquellos recintos donde figuran los personajes oportunistas que han actuado cuidando muy bien sus intereses particulares, pero, que sin ética y sin valor cívico, no han sabido defender los intereses del país ni a la institución a la que han llegado a representar a sus electores. Todo, porque para estos diputados la superioridad moral de la izquierda está por encima del interés real de la nación hondureña.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 11 de diciembre de 2019.

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