Civismo y grandeza

diciembre 1, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Para ciertos políticos perder una elección a veces es más terrible que perder un ser querido, por supuesto, si se trata de una persona engreída y enfatuada por la vanidad y el orgullo. Los ha habido quienes al perder se encerraron por un largo trecho sin querer dar la cara de perdedor, hasta que el sol logró penetrar por una de las rendijas de su mente y les alumbró para hacerles ver que la vida no se había terminado para ellos ni para los demás y que el mundo continuaba girando, y todos moviéndose en la medida que las necesidades y las obligaciones se los exigía. Perder una elección, confesó una vez un expresidente mexicano del PRI, es como que el mundo se derrumbara sobre México y le cayera encima solo al pobre perdedor.



Sin embargo, no todos los políticos que pierden una elección se echan al piso a esconderse debajo de la alfombra o se esconden en la oficina. Tito Asfura, el candidato nacionalista, demostró que está en ninguna de estas listas, al romper el molde tradicional de reconocer el triunfo del adversario por medio de una llamada telefónica. Su entereza cívica traspasó la tradición que mantienen los candidatos perdedores, cuando quedan como boxeador noqueado, viendo luces y pajaritos, sin saber a qué esquina dirigirse por haber perdido el sentido de la ubicación por el golpe recibido. Tito Asfura llegó hasta la residencia de Xiomara Castro, le expresó en voz firme y franca su reconocimiento como ganadora inobjetable de la elección celebrada el domingo. Le deseó toda la suerte del mundo para que salga avante en la responsabilidad que le ha confiado el pueblo hondureño para que, por los próximos cuatro años, dirija los destinos de Honduras. Y la Presidenta Xiomara Castro junto a una parte de su familia se lo agradeció, se dejó fotografiar y abrazarse por parte de quien, hasta hace pocas horas, había sido su contrincante en la lucha por la Presidencia.

Fue un acto tan grandioso como  esplendoroso por la manera inusual en que el candidato que perdió la elección demostró no tener ningún reparo para expresarle de manera personal la felicitación y el deseo porque todo le salga bien en el ejercicio presidencial. Este es un acto no común, que fue posible por el gran espíritu cívico del alcalde Tito Asfura, que debe servir de ejemplo de aquí en adelante a todos quienes participen en contiendas políticas. El que va a la política debe saber que en una elección se puede ganar pero se puede perder. Carlos Roberto Reina, dijo cierta vez que había ido a varias elecciones y que estaba más preparado para perder que para ganar y que por eso una derrota no lo lastimaba. Y que después de una derrota quedaba con más bríos para volver al intento.

Con este gesto lleno de civismo el alcalde Tito Asfura se ha ganado la admiración de sus correligionarios y de muchos adversarios, la altura con que expresó un breve mensaje a la nación lo eleva al alto rango de líder nacional. Por este comportamiento ejemplar, Tito Asfura se gana la primera posición en el liderazgo de los nacionalistas. Es Nasry el que debe asumir las riendas de su partido, que maltrecho por la aparatosa derrota no atribuida al alcalde sino al errático comportamiento del director de campaña David Chávez, quien por cuestión de dignidad debería dejar la presidencia del Comité Central nacionalista en manos de una persona responsable y de conducta correcta.

El civismo y la grandeza son dos grandes cualidades muy difíciles de encontrar en una misma persona, sobre todo en estos tiempos cuando la política ha sido asaltada por una serie de gaznápiros que se han desarrollado en los hervideros de la mala crianza, del irrespeto y la pendencia. Un político no es el dueño del mundo y en Honduras ningún político, ni siquiera debe creerse que es el amo de su barrio o de su colonia. Un buen político es el que se forja en el yunque de la humildad y del servicio. Por desgracia apenas unos pocos políticos cumplen estas condiciones, porque casi todos, sin siquiera haberse ganado la voluntad del electorado creen que  pueden orbitar alrededor del planeta para ver desde las alturas a todos los demás como seres insignificantes.

A David Chávez le sucedió esto, porque además en las últimas comparecencias políticas se le vio con los ojos desorbitados por los efectos del alcohol, lo que es indudable que afectó el desarrollo de la campaña en los momentos torales, cuando muchas personas estaban decidiendo su voto. Sin embargo, David Chávez está joven, si tiene humildad puede rectificar y aprender la soberbia elección, incluso para saber que cuando se reconoce la victoria del adversario, se debe hacer con hidalguía y con nobleza, porque el reconocimiento en el que se ningunea al ganador no es reconocimiento, es otra torpeza.

Debe aprender del alcalde Asfura, que dotado de una enorme grandeza y un verdadero espíritu cívico, tuvo la caballerosidad de visitar a la nueva Presidenta en su residencia y ofrecerle todo su respaldo por el bien de Honduras y de todos los hondureños, y manifestarle los mejores deseos porque haga CUATRO AÑOS DE BUEN GOBIERNO. El alcalde Asfura sin duda que aprobó con nota sobresaliente una asignatura esencial que hace de una persona, un ser excepcional: EL CIVISMO.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 1 de diciembre de 2021.

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