Civismo solo en democracia

septiembre 14, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La semana que celebramos el aniversario de nuestra independencia política es la época propicia para recordar que algunos héroes hondureños pasaron a la historia por hacer un sacrificio enorme por Honduras, fueron personas que vivieron tiempos en que la elección era estar con Honduras o romper con Honduras. Y si nos miramos en el espejo del presente, sin el ánimo de ser pretensiosos para compararnos con aquellos hondureños extraordinarios, tampoco nosotros tenemos muchas opciones, o estamos con nuestro país o estamos contra la Patria.



¿Pudiera alguien creer que un hondureño es bueno cuando anida en su corazón y en su pensamiento un fanatismo sectario para poner a nuestro país en la órbita de una doctrina que se caracteriza por destruir las libertades públicas y por ende convertir en naciones miserables a países que mientras vivieron en democracia disfrutaron de un esplendor incomparable?

Ver a nuestros niños y jóvenes desfilar en esta fecha produce una sensación emocionante, la misma que experimentamos en nuestros años escolares y colegiales, que nos inculcó el deseo intenso por convertirnos en ciudadanos útiles a nuestro país y a nuestra familia. Desfilar compás del redoble de un tambor y el canto de las trompetas no es una simple manifestación de escolar o colegial. Sabíamos que con aquellos desfiles donde debíamos guardar el orden con disciplina, estábamos honrando a nuestros próceres que se sacrificaron por heredarnos un país en libertad, y que llegado el momento que nos tocara cumplir nuestro papel al convertirnos en ciudadanos, el deber imponía sacrificios por nuestro país.

Aunque a algunos no les parezca, los desfiles de la semana de las fiestas patrias inculcan en los niños y en los jóvenes lecciones de moral y civismo, que les producirán muchos beneficios éticos cuando les toque el momento de asumir responsabilidades. Honduras está viviendo tiempos de renovación, hay una lucha decidida de las autoridades por garantizarle a los hondureños vivir en un Estado de Derecho, en medio de una época turbulenta cuando sectores antisociales han planteado una lucha buscando apoderarse de la conducción de los destinos del país.

Las instituciones hondureñas, encabezadas por gobierno, están respondiendo aceptando el desafío histórico, librando una batalla inédita, en la que los dos sectores, los del bien y los del mal, no se dan tregua. Muchos ciudadanos posiblemente no tienen el alcance para interpretar esta lucha que se está dando porque lo ven con la óptica simplista en que creen que, igual que en las películas antiguas, se trata de un combate entre autoridades y malvivientes. Aunque tenga algún parecido, en el fondo lo que está pasando en Honduras es una lucha por el control del poder a cualquier precio, en que los antisociales le han declarado la guerra a las autoridades, porque éstas se han empeñado en acabar con las organizaciones delictivas.

Miles de nuestros niños y jóvenes que están en las edades inmaduras de no entender los actuales momentos, son adoctrinados por mayores perversos que, ligados a los grupos antisociales o a los sectores ideológicos, tienen propósitos malsanos por inducir a los que serán los futuros ciudadanos hacia el lado del mal. De allí que, inculcar valores éticos y morales en los niños y jóvenes es un antídoto perfecto para librarlos de convertirse en elementos del mal.

Honduras atraviesa una etapa de renovación, se está librando una lucha contra la corrupción sin precedentes, y por primera vez vemos al conjunto de autoridades hondureñas hechas un solo haz de voluntades para enfrentar a las organizaciones delictivas.

Celebrar con las fiestas patrias un nuevo aniversario de la independencia es una tradición que debe mantenerse, conservar los desfiles como los están haciendo las autoridades educativas contribuye a fortalecer el espíritu cívico en la niñez y en los jóvenes, para hacer de ellos los nuevos ciudadanos con el suficiente sentimiento moral para que una vez que les toque asumir las riendas de nuestro país, tengan la convicción sólida que llegado su momento ciudadano, no tengan ninguna duda en estar del lado de Honduras y nunca en contra de la Patria.

A esto contribuye la celebración del aniversario de nuestra independencia, y aunque algunos califiquen a los desfiles del 15 de septiembre como algo frívolo, su razón tendrán para estar en el grupo de personas que han roto con Honduras, lo cierto es que los desfiles inyectan civismo y patriotismo a los niños y jóvenes.

Los que censuran los desfiles cívicos de septiembre pertenecen a ese grupo de personas que han optado por romper con Honduras, porque sus pensamientos y sus ideas están al servicio de una ideología que esclaviza a las sociedades, enclaustrándolas en la pobreza hasta convertirlas en países miserables.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 14 de septiembre de 2018.

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