China, el control de los puertos y el dominio imperial

octubre 18, 2021

Juan Ramón Martínez

China es una potencia diferente. La primera, exclusivamente oriental. La Unión Soviética sólo lo era parcialmente. Coloca el ejercicio diplomático, la actividad cultural y el control de las materias primas y sus rutas de movilización, –como estrategia de aproximación indirecta– para al final, en un modelo normal, terminar en la confrontación, el acuerdo; o en la guerra. Una ojeada a su desempeño e intervención en la cadena de suministro que ha impulsado una inflación mundial en alimentos especialmente, es muy interesante para entender su estilo de proceder que, no deja de sorprender y encontrar descolocado a los maestros y analistas de políticas exclusivamente confrontativos. Por ejemplo, en Centroamérica le interesa el agua, para mantener operativo el canal de Panamá; y además dominar un puerto en el Pacifico salvadoreño lo que, por supuesto – y esto no hay que desconocerlo – ha provocado la reacción salvadoreña ante la iniciativa del gobierno hondureño que aprovecha Amapala y frena la utilidad de un puerto en donde las aguas profundas no son tanto como para un intenso comercio de movilización de mercancías.



Lo anterior, no es extraño. A China le interesa manejar puertos importantes. El primero y más emblemático es el del Pireo, que desde Grecia, le permite una enorme influencia en el flujo comercial en el Mediterráneo. En el Caribe, por su cercanía y su tamaño, es evidente como se interesa en el control de puertos para de este modo facilitar cualquier obstáculo que Estados Unidos quiera ponerle para la llegada de sus productos a sus costas occidentales. Pero además China está interesada en la operación de contenedores que en la crisis actual, con una demanda que crea la reactivación de la economía mundial, obliga a diferentes comportamientos. Por ejemplo, Biden ha exigido una operación de veinte y cuatro horas en sus puertos, para reconstruir la cadena de suministros. Honduras ha rebajado un 25% los costos – en una decisión que no parece lógica y mucho menos económica, sino que poco relacionada con el problema que se busca enfrentar – mientras China, apunta al control de los puertos y a la producción de contenedores.

Nosotros estaremos a tiempo si apuramos el paso con Amapala. Y desarrollamos la estructura carretera del canal seco que, una vez operativo, hay que pensar en la consideración de un ferrocarril eléctrico, que nos de más ventajas. Porque si hay cosa cierta es que el comercio mundial seguirá creciendo inevitablemente y la demanda, siempre será mayor que la oferta, especialmente en cuanto se refiere a servicios. Por supuesto, necesitamos bajarnos de la nube de creer que tenemos lo mejor, cuando la competencia ofrece mejores servicios y más baratos que nosotros. Puerto Corte e Izabal, son dos ejemplos. La idea de que no tenemos competencia o que reconociéndola, la menospreciamos, es un error. De la misma manera que entregar la administración de nuestros puertos a operadores extranjeros — marítimos y aéreos– no siempre es lo más inteligente. E incluso conveniente. Es necesario, como hacen los chinos, preservar junto al control operativo, dominio político porque, al fin y al cabo, ellos han demostrado que la economía y la política, aunque lo aparentan, no andan por vías separadas.

Concluimos, afirmando que hace falta serenidad para juzgar a China. Es necesario desalojar de nuestra mente el concepto que todo es venta y compraventa de voluntades. La estrategia de China se orienta hacia el control de estructuras operativas para fortalecer sus intereses económicos, sobre los cuales, crear bases para la negociación. Creando dependencia. Dominar los puertos principales del mundo o de algunos estratégicos como los del Caribe, es una metodología ante la cual los centroamericanos y menos los hondureños, estamos poco capacitados para entender. Aceptar que China tiene un modelo de operación diferente, es el principio para entender sus políticas y prepararnos. El proyecto de Amapala, va en buen camino, con tal que no le entreguemos a China, la administración del puerto, desde luego.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *