Chile rechaza la monserga marxista

septiembre 5, 2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Por donde se le mire, el amplio rechazo del pueblo chileno a la nueva Constitución propuesta por el presidente socialista Gabriel Boric de Chile, es una derrota contundente sufrida por el marxismo que buscaba implantar un régimen bajo los lineamientos de los gobiernos comunistas que se han consolidado por medio de la fuerza, como sucedió en Cuba, Venezuela y últimamente en Nicaragua. Si bien los chilenos votaron hace dos años a favor de cambiar la Constitución, los socialistas creyeron que los chilenos les habían dado un cheque en blanco para dar un viraje radical y poner a Chile en la órbita del comunismo.



Chile es el país latinoamericano con el mayor índice de desarrollo humano, la mayoría de su población tiene un nivel educativo que está muy por encima del resto de los países latinoamericanos, quiérase o no, Chile tuvo un avance impresionante bajo el régimen dictatorial del Gral. Augusto Pinochet, habiendo alcanzado un progreso muy superior a todos los países suramericanos. Esa herencia no la puede negar nadie; después de Pinochet, Chile se reinstauro en la democracia, habiendo tenido varios gobiernos de corte socialista, pero lo que los chilenos no pasan por nada del mundo es que se quiera meter a su país en el foso del comunismo, con el falso discurso sonriente a través de una nueva Constitución que fue elaborada por ideólogos marxistas que se equivocaron al creer que el escenario chileno estaba listo para hacer de Chile otro paraíso comunista.

No hay ninguna paradoja en Chile, como han mal interpretado ciertos analistas que no han querido entender que una cosa es que el pueblo chileno no viera mal tener otro gobierno conducido por un ejecutivo socialista, pero otra cosa distinta es que el gobierno quisiera meter en el embrollo del comunismo a todo el país, con todo y economía, y eso no se lo permitieron a Boric.

Para Honduras, el caso de Chile es un gran ejemplo. Una mayoría de los hondureños voto el año pasado por sacar del poder al Partido Nacional, creyendo que el país necesitaba girar hacia otro lado, pero eso no quiere decir que los hondureños acepten toda la monserga marxista que nos quiere imponer el gobierno de LIBRE. El sintagma populista que maneja LIBRE cuando se refiere al pueblo no es toda la nación, es su sector pero en el NO está la mayoría la población hondureña.

El populismo ha sacado los dientes en Honduras en la preparación de las festividades del 15 de Septiembre, queriendo imponer disposiciones absurdas que no corresponden a la celebración del aniversario de independencia. Hablar del pueblo en sentido amplio fomenta la lucha de clases, que no existía en Honduras, pero que el coordinador de LIBRE está usando como un paraguas propagandístico, como un eje semántico de la llamada refundación que resulta ser un absurdo que esta fuera de toda la realidad de nuestro país.

Le han birlado al Escudo Nacional sus elementos originales, han hecho changoneta con la música del Himno Nacional, y aunque algunos músicos hondureños, afines a la ideología de LIBRE, le restan importancia a la menguante distorsión de la música del Himno Nacional, no está lejos el día en que desde Casa de Gobierno anuncien que Los Tigres del Norte sustituirán a la banda de los supremos poderes en los eventos oficiales.

Honduras no está marchando acorde a la solución de las necesidades ni para mejorar las condiciones económicas de nuestra población, mientras Mel Zelaya trabaja actuando como el paladín de la calle, el benefactor de las capas populares, el gobernante providencial que las salvara de las crisis con subsidios, mientras extrañamente obtiene reconocimientos extranjeros de estar haciendo un buen gobierno, un crédito a la impostura que solo podría darse en el país de los ciegos como decía el escritor portugués José Saramago.

A esto se debe que los políticos populistas cuando logran obtener el respaldo de un sector de la población, se equivocan y creen que pueden hacer y deshacer a su gusto, aun sabiendo que actúan en contra del mandato de los electores que esperaban un gobierno en beneficio de los ciudadanos y no solo para favorecer al entorno de la nueva clase gobernante. Lo que sucedió en Chile es un claro ejemplo de descontento de la mayoría de los chilenos expresada con un voto de castigo.

Si en Honduras existiera la figura del plebiscito revocatorio, no debería causar asombro que la mayoría del pueblo hondureño aplicaría el voto de castigo al actual gobierno por no estar respondiendo a las necesidades de la población y del país en general, que fue la razón por la que LIBRE obtuvo un respaldo inimaginable. El ejemplo de Chile tendrá derrames en estos lados. Ya lo verán.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 5 de septiembre de 2022.

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