¿Cerca de una guerra mundial?

enero 14, 2020

Honduras

Creo que no. Aunque cualquiera de los desquiciados que gobiernan algunas potencias nucleares puede hacer una locura, no hay condiciones para ello. Estados Unidos no va a una guerra por emociones de uno o de dos de sus líderes. Siendo un país ordenado, normalmente entra en las grandes guerras, después de una prolija preparación y de la forja de alianzas firmes que le aseguren los resultados buscados. No va a la guerra por un acto emotivo como el del Presidente Trump que, entiende muy bien, que lo que cabe es, una simple provocación para consumo interno, especialmente cuando esta acosado por los retos de una reelección difícil y además, amenazado por un juicio político. La opinión pública de Estados Unidos y su población son remisas a la guerra. No olvidan Vietnam, 1975. Solo respaldan sus gobiernos cuando estos presentan o construyen pruebas creíbles alrededor de amenazas ciertas hacia su país. Como los engañara Johnson, con el supuesto ataque del buque “Pueblo” – que resultó falso al final – y que permitió que Estados Unidos se envolviera en la única guerra en que ha perdido en forma vergonzosa, ante un pueblo débil, mal armado; pero con deseos de expulsarlos de su territorio.



Si comparamos esta crisis provocada por Trump, se parece más a la que impulsó Bush contra Irak y para la cual, tuvo que inventar mentiras que han tornado muy quisquillosa a la opinión publica de los Estados Unidos. Nunca pudo probar que Sadam Husein tuviera armas de destrucción masiva. Por ello, los resultados logrados allí, no son buenos. Y la opinión publica le cree cada día menos a sus gobernantes. Trump incluso, todavía está construyendo las justificaciones para el asesinato del general iraní, en unos supuestos planes para atacar embajadas de su país. Por ello, no se ponen de acuerdo con su ministro de Defensa.

Cosa más seria fue la crisis de los misiles entre la Unión Soviética y los Estados Unidos en 1962. Los soviéticos de acuerdo con Fidel  Castro, habían instalado una base para misiles de corto alcance, a 90 millas del territorio estadounidense. Y estaba por instalar en ella, los misiles mismos que iban en camino a Cuba, cuando la inteligencia de Estados Unidos lo descubrió. La denuncia de Stevenson en la ONU; las fotografías de las embarcaciones con misiles bajo toldos de lona navegando hacia Cuba, fueron pruebas concluyentes. El gobierno de Estados Unidos reaccionó en forma inmediata. Ante el reto de la guerra, escogió el gobierno demócrata una salida intermedia: una cuarentena para que los barcos soviéticos no llegaran a Cuba, mientras puso en alerta todo su dispositivo armado. El primer soviético, tuvo que ceder. Los cubanos se disgustaron mucho porque para aceptar regresar las embarcaciones soviéticas de las aguas del caribe, no fueron consultados siquiera. Al final, el peligro de una guerra nuclear se redujo totalmente. Claro, hay una diferencia. En la oficina oval, estaba John F. Kennedy, un hombre brillante, talentoso e informado; su hermano Bob, Roberth MacNamara y los más talentosos líderes militares del Pentágono. Ahora, en cambio, Trump está solo. Con unos civiles sin prestigio y experiencia, para decirle que comete errores, y sin estrategas militares experimentados, que le permitan anticipar el movimiento del adversario. Por ello, pese a lo peligroso de lo ocurrido en Irak, no estuvimos cerca de una guerra nuclear. Irán, no está listo todavía para colocar cabezas nucleares en sus cohetes, con muchas debilidades en cuanto a dirección de su vuelo hacia los blancos; China no gana nada con una guerra en la que sus intereses no están amenazados. Y Rusia, todavía sabe que es una potencia de segunda que, poco puede ganar involucrándose en una guerra nuclear global. Y los aliados de los Estados Unidos, dubitativos, ante un líder que los ha ofendido a todos, se quedan callados. Y a los que, ni siquiera les confió la acción provocadora en la que se estaba metiendo. Por ello, no muestran mucho entusiasmo en la aventura. Ni siquiera Gran Bretaña ha mostrado mayores entusiasmos con este embrollo.

Creo que no llegaremos a un conflicto mundial. Trump no es hombre de cosas mayores. Juega a las provocaciones, para después pedir empates y evitar escaladas, como acaba de ocurrir. Por supuesto Irán, se siente ofendido. Y puede, hacer tonterías que justifiquen acciones contundentes de parte de Estados Unidos. Pero de índole terrorista, localizables y muy específicos, dirigidos a blancos precisos de Estados Unidos. Especialmente en sus embajadas. O bases en Siria, Libia, España, Honduras o Turquía.