Catástrofe laboral

marzo 9, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las centrales obreras están metiendo presión para que las autoridades de gobierno aprueben un incremento al salario mínimo que en la actual situación serán muy pocas las empresas que puedan tener una solvencia ligera que les permita incrementar salarios, cuando la lucha en los actuales momentos es solamente por flotar o sobrevivir. Quizá haya dos o tres empresas, de las grandes tecnológicas, que tienen capacidad económica, porque la mayoría de las empresas hondureñas estamos navegando en las peores aguas que son aquellas que se secan por falta de lluvias.



La realidad laboral en Honduras es dramática, todos los días hay cierres de empresas, a diario quedan desempleados centenares de hondureños, quizás miles si se contabilizaran, y cada mes que pasa la expectativa de mejoría económica se reduce, igual que el anhelo de los empresarios por mantener los empleos, debido a la incapacidad económica. No vemos razonable que la dirigencia sindical no entienda que el menos peor de los panoramas es que las empresas puedan siquiera subsistir para no despedir más personal. Un incremento de salario seguro que ayudará pero solo a los que logren conservar la plaza, pero, qué pasará con los que queden flotando, sin empleo, a estos les ayudarán los pagos del pasivo laboral pero solo por un tiempo, y una vez que se coman las prestaciones y no encuentren trabajo, ¿de que vivirán estas personas? Cuando se manda más gente a la calle, desempleada y con pocas posibilidades de reinsertarse en alguna empresa, se profundiza la crisis laboral en miles de hogares.

Los cálculos de los dirigentes de las centrales obreras se basa en el costo de la canasta básica, que en efecto tiene sus alzas pero también sus bajas cuando no hay demanda y el consumo se reduce porque el poder adquisitivo de los hogares se ha reducido drásticamente por la falta o por la caída de ingresos, porque a estas alturas miles de empleados han preferido llegar a acuerdos salariales con sus patronos antes de verse desempleados en la calle. Los dirigentes sindicales solo minimizan la capacidad de compra de las personas, pero cierran los ojos para no ver la realidad de la mayoría de las empresas que están ilíquidas, por la caída de sus ingresos, cuando las ventas están muy reducidas, queriendo los empresarios salir adelante, pagando las planillas, los servicios públicos, avanzando en abonos en los pagos de impuestos, en fin, estar en los zapatos de un empresario en estos tiempos es conocer el verdadero drama de un calvario, en el que cuando se logra conciliar el sueño para alejarse de los problemas equivale a ganarse la lotería.

Las autoridades no han precisado cuantos hondureños están desempleados pero la cifra es alarmante, agravada por la pandemia y dos huracanes; en términos de alarma social esto es como para pensar que si la economía no tiene indicios de recuperación, porque no hay suficiente inversión pública y la empresa privada tan raquítica como ha quedado no tiene capacidad para absorber a tantas personas que a diario presentan solicitudes al haber sido despedidos de sus empleos anteriores, estamos tocando fondo en una debacle que no tiene salida inmediata. Si la mayoría de las empresas no tiene la suficiente actividad, porque las ventas se han reducido a consecuencia de todo lo anterior, como van a tener para enfrentar incrementos salariales. Solo en las cabezas calenturientas puede caber la obstinación de presionar al gobierno para que apruebe aumentos salariales.

El panorama económico en la mayoría de los países es catastrófico y Honduras no es la excepción, por lo que un incremento de salarios sería una suerte de holocausto empresarial cuando las empresas tengan que reducirse al mínimo en su personal para poder seguir operando en pequeño, solo buscando la posibilidad de sobrevivir, pero habrá muchas que correrán la suerte del cierre o de la muerte empresarial. Los datos de desempleo entre el 2020 y 2021 reflejan mucha más destrucción de puestos de trabajo que de creación de nuevos empleos, con una progresiva devaluación de los empleos y una caída de la media de los salarios, porque enfrentados a la realidad, los trabajadores prefieren ganar un salario acordado a quedarse sin ingresos.

Así pinta la realidad laboral en Honduras, que a su vez es el reflejo de lo que está pasando en los demás países, cuando el proceso de desgarramiento laboral es cada vez más alarmante, por lo que es absolutamente inconsecuente y hasta trastornado estar exigiendo incremento de salarios para mejorar la capacidad de compra. Las centrales obreras están en lo suyo que es crecer en su cuota sindical que pagan los trabajadores sindicalizados y lo que les conviene es que un trabajador gane más para que pague más a su sindicato, sin embargo, la mayoría de las empresas ya no tienen capacidad de financiación automática que les produzca dinero constante y sonante, para poder enfrentar el abismo financiero porque como el mercado está tan alicaído las ventas han caído en más de un 60%.

Los dirigentes sindicales y las autoridades de gobierno deben saber que sin empresas no hay empleo. Y las empresas no pueden vivir en un endeudamiento permanente que se vuelve inasumible, porque el endeudamiento no es el camino para sobrevivir sino más bien para cerrar y morir.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 9 de marzo de 2021.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *