“Casas locas”: la antesala del infierno (vídeo)

marzo 8, 2017

En estos lugares conocidos como «casas locas» de tortura y ejecución, los últimos alientos de un ser humano se convierten en la válvula de escape a una agonía cruel

Tegucigalpa, Honduras

En estos lugares el aire se respira enrarecido, el viento sopla frío pero no es suficiente para disipar el olor a muerte… En estos sitios, la maldad cometió atrocidades que, en una sola palabra, podrían describirse como un infierno. Las denominadas “casas locas” son un rincón donde la vida nunca valió nada y la existencia humana es degradada a la mínima expresión.



En estos lugares de tortura y ejecución, los últimos alientos de un ser humano se convierten en la válvula de escape a una agonía cruel, donde cruzar el umbral al más allá será el alivio a los más viles actos que ejecutan distintas bandas criminales que operan en el país.

En un recorrido nos adentramos, resguardados por un contingente de agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), a los más temidos lugares del Distrito Central, en las calificadas “zonas calientes” donde la muerte ronda sin ninguna pena por las polvorientas calles de Tegucigalpa.

La población que aún vive en estos lugares, dominados por las maras y pandillas, subsiste en estado de terror, en la zozobra e incertidumbre que provoca el habitar comunidades sitiadas por delincuentes que, con solo verlos al rostro se vuelve una ofensa letal, y con lo cual fácilmente se obtiene una sentencia de muerte

Si las paredes hablaran

En estos escondites de la muerte pudimos observar varias casas desoladas que alguna vez fueron habitadas por familias luchadoras, pero que ahora sirven de lugares de tortura y en cuyo interior ahora solo quedan rastros de momentos macabros, los preámbulos del asesinato, los gritos desgarradores y el posterior desmembramiento de una persona.

Torniquetes, alambres, mordazas, cajas de cartón, bolsas de plástico, costales, almádanas, cuchillos, armas de fuego, machetes, serruchos, seguetas, hachas,  entre otros objetos, son algunas de las herramientas que utilizan estos demoníacos delincuentes para destrozar sus víctimas.

En los sectores visitados se pudo constatar que varias de estas residencias siguen siendo utilizadas por los malvivientes, ya que en su interior se observó que aún había rastros frescos de sangre así como los artefactos utilizados por los criminales, dando la impresión como si la víctima acabara de morir.

Prendas de vestir, tanto de mujer como de hombre, son otras de las evidencias que también se encontraron en los oscuros lugares abrazados por la muerte, que han servido para robarle la vida a tantas inocentes personas.

Gracias a los constantes patrullajes realizados por la DPI, varias de estas casas han sido recuperadas en intensas operaciones, pero pese al esfuerzo que realizan los uniformados, estas zonas se terminan convirtiendo en lugares inhabitables, una especie de ciudades “fantasmas” donde la muerte llegó para quedarse.

Qué son las “casas locas”

Son arterias diseminadas en muchas partes del país, principalmente en las ciudades más importantes, donde operan las células criminales denominadas “maras y pandillas”, cuyo objetivo es eliminar a la banda contraria o a cualquiera que se interponga en su camino, de forma satánica, torturándolos y posteriormente desmembrándolos en varios pedazos.

Son viviendas llenas de muerte y horror, en ellas se tejen y ejecutan crímenes dignos de las mentes sideralmente perversas. Allí el sadismo, la sangre y la crueldad no tienen límites. Son las casas donde se torturan, matan y empaquetan los cuerpos que luego aparecen tirados en las calles y avenidas de las ciudades, y de lo que poco se ha sabido hasta hoy.

El anuncio del hallazgo de la primera “casa loca» generó sorpresa y terror entre la población capitalina. Tras intensos operativos se logró detectar una “vivienda del terror”, donde se “empaquetaban” cadáveres para luego ser lanzados en plena vía pública.

Una  «casa loca», ubicada en la colonia Fátima de Comayagüela, fue testigo mudo de múltiples ejecuciones y actos sádicos. En la morada se encontraron varias prendas de ropa, presuntamente de las víctimas, así como casquillos de bala en el sótano de la instalación, donde presuntamente se ejecutaban los crímenes.

Cómo fueron descubiertas

El caso más reciente es el de un señor de 46 años quien se salvó de milagro gracias a la rápida acción policial al capturar a uno de los supuestos hechores, quien pretendía asesinar y posteriormente desmembrar a su víctima.

El ciudadano, quien se omite su identidad por seguridad, relató con una voz entre cortada por el miedo, cómo pretendían asesinarlo los pandilleros de la 18 en un sector de la Colonia Villa Unión de Comayagüela.

A través de seguimientos por parte de informantes que se encuentran en varias ciudades del país, las autoridades policiales logran ubicar las famosas “casas locas” donde los “demonios” clavan sus garras en la vida de las personas, las cuales cayeron como inocentes presas de las redes de la maldad. Un simple grito en altas horas de la noche ha servido como indicio suficiente para interponer una denuncia anónima.

Después de recibir la llamada de denuncia, las unidades policiales se dispersan en grupos de al menos 80 efectivos cada uno para ejecutar la operación en las denominadas “zonas calientes” de la capital, realizando capturas y recuperando las viviendas que han sido tomadas por los malvivientes. En varias ocasiones, los efectivos policiales han capturado a los sádicos delincuentes en el preciso momento que están a punto de ejecutar a su víctima.

En otras situaciones, han dado con el hallazgo de cadáveres u osamentas en el interior de las “casas locas”, a veces enterrados o semienterrados por los antisociales. A veces se logra encontrar el esqueleto completo, en otras ocasiones solo el cráneo de la desdichada víctima.

En una ocasión, durante un operativo realizado en la colonia Las Pavas de Comayagüela, elementos policiales encontraron un cuerpo recién desmembrado y encostalado, abandonado por sus ejecutores quienes escaparon por segundos a la acción de los cuerpos de seguridad. Al revelarse el contenido del infortunado, se confirmó que se trababa de un hombre no mayor de 30 años.

De acuerdo a datos estadísticos de la DPI, un promedio de 10 “casas locas” son recuperadas a diario en la capital, gracias a la información que brindan fuentes anónimas.

Las zonas de mayor recuperación de “casas locas” en la capital son Las Pavas, Villa Cristina, 3 de Mayo, La Cañada, Peña por Bajo, 13 de Marzo, José Ángel Ulloa, Unidad y Esfuerzo,  Estados Unidos, El Sitio, La Sosa, Los Laureles, Aldea de Mateo, La Soledad, Sagastume, El Progreso, La Travesía, Mololoa, Los Pinos, Villa Unión, Los Llanos, Centroamérica, Miraflores, La Trinidad, Santa Eduviges, Nueva Capital, Uno de Diciembre, según registros de la Unidad de Delitos Contra la Vida de la DPI.

Estos lugares del terror que alguna vez fueron sectores tranquilos, ahora se erigen quedan como monumentos a la muerte donde más de alguno no logró salir vivo.

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