Casas dignas a bajo costo

febrero 26, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando EEUU lanzó el programa Alianza Para el Progreso, a principio de la década 60 del siglo pasado, el concepto de cooperación se manejaba con una visión especial de favorecer a las familias pobres de los países subdesarrollados, con una idea bien fundada, que la ayuda debía canalizarse para dotar a las familias de una casa propia. Bajo ese concepto impulsado por los programas de cooperación de EEUU es que nació el Instituto Nacional de la Vivienda, INVA, que cumplió un papel bienhechor que ejecutó programas de viviendas a bajo costo. Así nació la Colonia Kennedy, que hoy posiblemente es la colonia habitacional popular más grande del país. Y detrás de la Kennedy surgieron otras como la 21 de Octubre, la Miraflores, El Pedregal, y posteriormente varios complejos habitaciones como el Hato de Enmedio. Todas estas colonias se caracterizaron por desarrollar programas de vivienda a bajo costo. En la Kennedy una familia comenzaba con una prima de 250 a 300 lempiras y mensualidades de 25 a 50 lempiras, según el tamaño y la ubicación de la casa.



Hablar de una vivienda a bajo costo hoy es una quimera, nadie que devengue un salario mínimo tiene capacidad de adquirir una casa, por supuesto hablando de las viviendas que construyen las firmas lotificadoras, que anuncian casas con costo para una familia que tiene ingresos mayores de 50 mil lempiras mensuales. Sin embargo, el gobierno dio a conocer un plan de vivienda a bajo costo, para el que ha destinado una apreciable inversión de muchos millones de lempiras, aunque los funcionarios del gobiernos no dieron los detalles, que es importante conocer, para saber en cuanto se estima el precio por vivienda.

El hecho es que, el timonel del país que es el gobierno, está consciente que ante la explosión demográfica de las últimas décadas, se impone que el Estado dirija una política de solución habitacional, desarrollando con el apoyo internacional planes de vivienda que estén al alcance de las familias que viven con ingresos de salario mínimo. Si el bajo costo de estas viviendas, aguanta con la amortización de los ingresos mínimos, que es el que devenga la mayoría de los hondureños, podemos decir que es una magnífica noticia para miles de familias.

La casa es la base para que una familia se consolide, en ella es donde la pareja familiar concibe como será su vida, cuántos hijos podrán procrear, para que se den las interacciones esenciales de la persona como la alimentación, la salud de la familia y planear dentro de ella la educación de los niños. Si la familia es la base de toda sociedad, se requiere de una vivienda propia para encontrarle significado a la vida familiar, porque una familia sin casa propia, andará rodando de alquiler en alquiler sin tener una morada fija donde fincar los ideales, donde tener el ambiente más cómodo para enseñarle a los niños lo que es bueno y lo que es malo, es en el hogar propio donde los padres tienen la mayor confianza para vivir el día a día con la familia.

La casa propia es el mejor refugio al cual regresamos tras la jornada de cada día, y siendo propia la vivienda, nos sentimos más seguros y menos vulnerables; siendo propia la casa donde vivimos ganamos mayor confianza entre los miembros de la familia para enfrentar las tareas del diario vivir y los desafíos con los que debemos luchar para conseguir metas.

Un programa de vivienda a bajo costo será la solución social más importante de este gobierno, será el aliento humano que registrará el paso de este gobierno en la historia de Honduras, igual que cuando hoy se habla del gobierno de Villeda Morales como el propulsor de colonias como la Kennedy y Miraflores, y con toda justicia se le adjudican a ese gobierno los méritos de haber construido miles de viviendas que solventaron la necesidad de miles de familias, cuyos descendientes no pueden olvidar ese hecho,  porque en esas casas hoy viven sus hijos o los nietos que heredaron esas viviendas.

La casas a bajo costo, aunque pequeñas, fueron construidas para que las familias vivieran con el calor humano que prodigan las viviendas familiares, en su mayoría esas casas fueron escuelas de virtudes, porque en medio del espacio mínimo los padres tenían más relación con sus hijos, factor que es sumamente importante para consolidar el núcleo familiar.

Desearíamos que estas casas a bajo costo que se propone construir el gobierno como solución masiva, cumplan con el elemental sentido humano de contar con los espacios mínimos para que la familia pueda vivir dignamente. Recordando el viejo precepto cristiano: una casa se construye con las manos, una familia con el corazón.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 26 de febrero de 2019.