Capacidad de respuesta

octubre 6, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Al filo de las siete y media de la noche del pasado jueves, cuando apenas salía de Torrelibertad, recibí una llamada con ciertos ribetes de angustia de nuestro reportero Gelsyn Bonilla, en la que me pedía auxilio, para que, por mi medio, pidiera a los organismos del gobierno ayuda urgente en el sector de la cuesta de la Moramulca, a inmediaciones de La Venta del Sur, donde dos deslizamientos habían bloqueado la carretera del sur, soterrando parcialmente dos vehículos e impidiendo el tránsito en medio de un brutal aguacero. Apenas le colgué a Gelsyn y llame al 911, la respuesta fue en cuestión de un segundo, la operadora en forma precisa me dijo: «le saluda el 911, ¿cuál es su emergencia?». De inmediato le expliqué que un colega de nuestro equipo de prensa estaba inmerso en medio de un deslizamiento en la carretera del sur, soterrando la vía e impidiendo el paso de los vehículos, mientras la lluvia constante se convertía en una amenaza grave.



En menos de un minuto, el personal del 911 estaba respondiendo, preguntando cómo contactar a Gelsyn Bonilla para que les diera la ubicación precisa del derrumbe, y en ese mismo instante el director del 911, Lisandro Rosales, me estaba llamando para cerciorarse personalmente del incidente. Le expliqué la situación y en menos de una hora los organismos del Estado estaban presentes con maquinaria y personal dando el auxilio pertinente. La capacidad de respuesta del 911 me impresionó, porque en situaciones como esta, cuando hay estado de emergencia en varias partes del país por las lluvias torrenciales, requiere cierto tiempo prestar el auxilio, por las carencias que tiene el país para estos casos.

Sin embargo, el poco tiempo que tardó el 911 en dar respuesta me dice que en estas instancias Honduras tiene hoy una mejor capacidad de respuesta, que tiene mucho que ver con el hecho de calcular y anticipar escenarios cuando hay situaciones de peligro, incluso cuando hay hechos catastróficos donde se requiere reacciones inmediatas. Una vez que una institución recibe una llamada de auxilio y después de calcular la situación, lo que queda es la acción, mover equipo de auxilio y de rescate donde es preciso prestar la ayuda para salvar vidas o rescatar cuerpos.

Una operación de rescate o de salvamento es igual que una maniobra de guerra, como lo comparaba el estratega chino Sun Tzu. Toda persona que recibe un mando para prestar auxilio a la población debe capacitarse en acciones específicas en las que al funcionario o ejecutivo se le prepara para reaccionar ante situaciones inesperadas en que solo le queda tiempo de conocer en cuestión segundos donde ocurre la situación e inmediatamente moverse y movilizar el personal de auxilio.

El reto que tiene un organismo como el 911 es tener auxiliares como COPECO, que le permitan en la forma más directa e inmediata asumir el reto de salvamento o rescate. Debe actuarse evitando pérdida innecesaria de tiempo, manteniendo la iniciativa del objetivo que es el auxilio que debe prestarse a quienes lo necesitan, conservando la serenidad y profundizando desde el mando los detalles de la operación de auxilio.

Cuando un organismo responde a tiempo en circunstancias como las actuales, cuando vivimos un estado de emergencia por los aguaceros que no está dejando un fenómeno atmosférico, que si bien no es un poderoso huracán, está produciendo abundantes lluvias que están provocando las consecuencias clásicas, como inundaciones de las territorios bajos, derrumbes en las carreteras, derrumbes en sectores frágiles de las ciudades y daños a las demás vías.

Lo que notamos en la situación del derrumbe en la Moramulca, carretera del sur, fue la respuesta organizada, de manera que se hicieron las cosas que se tenían que hacer en el menor tiempo posible. El equipo mecánico llegó a la zona del derrumbe una hora después de la llamada al 911, tiempo que se requiere para trasladarse desde Tegucigalpa a la cuesta de la Moramulca. Lo que nos indica que el 911 y COPECO reaccionaron de inmediato a la llamada, y cinco minutos después estaban enviando el equipo y personal de rescate. En términos de calificación podemos decir que fue una respuesta inmediata.

Complace saber que hemos avanzado mucho en estos últimos años en materia de capacidad de respuesta en casos de emergencia, y debemos seguir avanzando más en esta materia, porque está comprobado que ahora la tierra está temblando más que antes y que hay más fenómenos atmosféricos como las últimas tormentas tropicales, con capacidad de producir mucho daño.

Frente a estas circunstancias naturales, no caben las maldiciones, lo que queda es prepararse para los momentos sorpresivos que nos depara la naturaleza. Por lo pronto, debemos congraciarnos por tener en el 911 un equipo con una efectiva capacidad de respuesta para prestar auxilio en momentos difíciles. ¡Qué bueno!

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 6 de octubre de 2017.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *