El candidato de la izquierda

mayo 22, 2017

El péndulo político en el Continente regresa a la derecha frente al evidente desgaste de los proyectos socialistas.

 

Tegucigalpa, Honduras



Los escándalos de corrupción que acabaron con la ilusión de los partidos de izquierda en Latinoamérica, provocaron la reorientación del partido “Libertad y Refundación” LIBRE en Honduras, que busca en un candidato de derecha la tabla de su salvación.

Los resultados electorales en Venezuela, Argentina, Brasil y Bolivia indican que el péndulo político en el Continente regresa a la derecha frente al evidente desgaste de los proyectos socialistas.

Otro de los problemas del socialismo latinoamericano es el caudillismo y las enormes diferencias entre, por ejemplo, Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela o entre “Lula” Da Silva y Dilma Rousseff en Brasil.

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Incluso en países como Bolivia y Ecuador, donde los procesos económicos resultaron exitosos, se crearon expectativas muy por encima de las posibilidades de ambas economías y de allí también el declive de la estrella política de Evo Morales y Rafael Correa.

En Honduras, los socialistas, hace ocho años, se plegaron a una facción disidente del partido Liberal empujados por la emoción provocada por el derrocamiento de Manuel Zelaya Rosales para tratar de construir un camino hacia el poder.

Zelaya, desde muy joven simpatizó con la izquierda sandinista y ya en el poder se declaró socialista, de modo que fue casi natural que buscara el amparo político dela izquierda para tratar de regresar a la casa de gobierno.

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Ahora, cuando las circunstancias señalan que la izquierda tiene pocas posibilidades de acceder al poder, Manuel Zelaya optó por entregar la candidatura del partido LIBRE a Salvador Nasrralla, el mismo que hace poco había rechazado cualquier vínculo con los que llamó “extrema izquierda”.

En la reunión en la que LIBRE proclamó a Nasrralla como candidato presidencial, se podían ver alrededor de la mersa principal, las caras serias de los dirigentes socialistas que a regañadientes tuvieron que tragarse al nuevo líder de su partido.

Nasrralla es un experimento interesante, sin duda impuesto a la facción “dura” del partido LIBRE y a los Liberales que siguieron a Manuel Zelaya.

En el papel no parece la mejor decisión, pero hay que esperar a las elecciones de Noviembre para conocer el resultado. Falta poco.

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