Calistenia educativa

agosto 10, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Prorrogar el cierre de las aulas escolares públicas equivale a agravar más de lo que está el sistema educativo hondureño, porque la inactividad de dos años ha provocado una especie de oxidación en los profesores y ha borrado el hábito escolar en miles de niños que a estas alturas se habrán acostumbrado a hacer cualquier cosa, menos pensar en las actividades escolares. Este es el verdadero quid del problema, porque cuando las personas, niños o adultos, se alejan de una actividad o dejan la práctica de un hábito, en dos años cambian sus costumbres y ponen su vista y su pensamiento en otras cosas. La segunda de las metas EFA, educación para todos, establece que si un niño deserta de la escuela, hay que hacer hasta lo imposible porque retorne a la escuela, porque al cabo de un año de retirarse del aula es casi seguro que ponga su preferencia en algo que no tenga que ver con la escuela.



La importancia de reabrir las escuelas públicas, aunque sea solo para clases semipresenciales, no es para recuperar el tiempo perdido, porque eso es imposible. Lo que se busca es realizar una especie de gimnasia, tanto en profesores como en alumnos, para que ambos elementos reactiven el hábito de la actividad educativa. Lo están haciendo muchos maestros en varios municipios de nuestros departamentos, con clases semipresenciales, algo que debemos enaltecer porque esos profesores tomando todas las precauciones junto a sus alumnos, están activos impartiendo y recibiendo clases.

Este es un notable trabajo de amor a la educación de los niños que debe ser enaltecido, pareciera que el pensamiento de los profesores en la zona rural escapa al fragor politiquero que envuelve a la educación en la capital y en las ciudades urbanas, donde los dirigentes magisteriales no están muy animados por salir de la comodidad que han estado disfrutando durante año y medio, en descanso permanente en sus casas, pero recibiendo puntualmente sus salarios. En estos últimos cinco meses no se repondrá todo el año, apenas servirán para hacer una calistenia educativa para que profesores y alumnos de nuevo le tomen el sabor a las aulas, se reencuentren por lo menos unos días a la semana. E igual que los deportistas, tanto profesores como alumnos, entren en calentamiento de todos los músculos, para estar en debida forma para afrontar en serio el nuevo año escolar en el 2022.

El debate que hemos visto en el foro de Canal 10 esta semana, con la participación de profesionales que entienden la problemática educativa como profesores y padres de familia, se dirige al mayor obstáculo que es mantener cerradas las aulas, porque, aunque la pandemia arrecia en estos momentos y hay nuevas cepas que atacan a los niños, todos los países están reactivando la educación adoptando protocolos muy precisos y con suficiente rigor, para evitar el contagio de profesores y alumnos. El proceso de vacunación se ha masificado, en el país hay suficientes vacunas y siguen llegando más, por lo que es indudable que la Secretaría de Educación deberá priorizar la vacuna en aquellas áreas donde las escuelas reabran su actividad en forma semipresencial.

Si todos los países centroamericanos ya reactivaron su sistema educativo desde el año pasado, la escuela pública hondureña no puede permanecer con las puertas cerradas, la escuela pública nació para fortalecer la cohesión y la identidad nacional, si bien no tiene las comodidades que tienen las escuelas privadas, este es un momento para potenciarla, como lo dijo Jules Ferry, el Ministro de Educación que organizó el sistema educativo francés, en que «debemos sacrificarnos para defender a la Patria, salvando la educación de nuestros niños, porque con educación el individuo es todo, sin educación el individuo no es nada».

Los dirigentes magisteriales que buscan posiciones políticas, si creen tener capacidad moral, deben abandonar el debate educativo, porque sus opiniones contrarias a la reapertura de las aulas con clases semipresenciales crean confusión, porque los políticos son alérgicos al esfuerzo y pretenden que todos aprueben sin el menor esfuerzo los años escolares. El fracaso educativo durante dos años no se le debe atribuir todo a la pandemia, si en Nicaragua, Costa Rica, El Salvador y Guatemala se mantienen clases presenciales y semipresenciales, mientras en Honduras las escuelas siguen cerradas, el gran responsable de la paralización educativa en nuestro país es la falta es esfuerzo de la sociedad hondureña, y en gran medida de la dirigencia magisterial que es innegable que influye poderosamente en el éxito o en el fracaso escolar.

Si vemos todo el entorno centroamericano, con sus sistemas educativos reactivados, mientras en Honduras por las dificultades de la pandemia nos aferramos a la paralización escolar, es porque la sociedad hondureña  en general no ha sido capaz de afrontar con las soluciones posibles, la reapertura concertada, entre autoridades, profesores y padres de familia, de las escuelas públicas. Y esto nos situará una vez más en la cola de los países más atrasados. La historia demostrará que lo más trágico que nos ocurrió a los hondureños en esta pandemia fue haber sido dirigidos por líderes y dirigentes ineptos, que no entendieron que el peor daño fue haber paralizado la educación.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 10 de agosto 2021.

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