Cada vez más cercanos

febrero 25, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Así como las palabras «hermandad» y «solidaridad» son dos términos muy cercanos, a pesar de que por su escritura parecen distintos, Israel, país que está a miles de millas de distancia de nosotros, nos demostró que los países cada vez estamos más cercanos cuando se trata de brindar apoyo en momentos difíciles. Hoy, gracias a un gesto digno de reconocer a Israel, se ha comenzado a aplicar la vacuna al personal de salud en nuestros hospitales. Con este paso empieza a alejarse la preocupación de los médicos, enfermeras y demás personal que está en la primera línea de combate del coronavirus, aunque quedará todavía un buen porcentaje en lista de espera, a la llegada de la vacuna Sputnik 5, que podría estar a mediados del próximo mes de marzo.



En este caso, sin el ánimo de reprochar a nadie, tenemos a solo dos horas de distancia a nuestro principal aliado, el país más poderoso del planeta, y sin embargo no vimos un gesto de parte de su gobierno por echarnos una mano con algunas vacunas. Podría ser porque EEUU todavía no ve la punta de la pandemia, teniendo más de 500 mil personas que han fallecido y casi 30 millones de contagiados, pero con tres enormes laboratorios que están produciendo diariamente millones tras millones de dosis, no solo para las necesidades internas de la población de EEUU sino para los grandes compradores. Incluso, las vacunas que nos envió de cortesía Israel, son producidas por uno de los laboratorios de EEUU, que están atiborrados de trabajo con sus clientes de gran volumen que pagan por adelantado.

Lo importante es que al tener las primeras 5 mil vacunas, exclusivamente para el personal de salud, se abre una etapa de sosiego por mientras el gobierno logra adquirir la cantidad suficiente para ir avanzando con la vacunación de la totalidad del personal de salud y demás sectores de la nación, mediante un calendario donde estén priorizadas las personas que por su actividad ameritan la aplicación de la vacuna. La aplicación de la vacuna es una preocupación fundamental en todos los países del mundo, donde preservar la vida es un asunto de estabilidad política y hasta por la fundamental necesidad de unidad de la nación misma. El problema que estamos sufriendo por la pandemia  es de proporciones planetarias y no hay que creer que las potencias no están preocupadas teniendo todos los recursos para agenciarse las vacunas, esos países están acaparando las vacunas para sus habitantes y no están pensando por el momento en beneficiar a sus aliados. Por eso es digno de destacar el gesto de Israel, que adquirió suficientes cantidades para atender a los suyos sin olvidarse de sus aliados y amigos. Son gestos que no se deben ver de soslayo, porque cuando la luz difusa de la colina no permite ver dónde están los que nos favorecen, es porque algún tipo de alergia nos afecta para no ser agradecidos. Y el peor rasgo que caracteriza al ser humano es no ser agradecido.

Si antes de que surgiera el COVID-19, el gobierno de Hernández Alvarado, en un desprendimiento de tipo diplomático movilizó la embajada hondureña a la ciudad donde le convenía a Israel, fue sin pensar que en un momento como este obtendría una compensación. Tampoco es cierto que Israel donó las 5 mil vacunas a cambio de apoyo diplomático, porque siendo Honduras un país sin influencia en los grandes foros de la humanidad como la ONU, nuestro país no tiene la musculatura política ni la fortaleza necesaria para ayudar a resolver los problemas políticos que tiene Israel en el mundo, en el que los israelitas viven eternamente confrontados, en primer lugar con Irán y luego con la liga de países árabes. Y como si fuera poco, Israel, dado su atrevimiento que le ha ganado el respeto mundial, es un país respondón contra los rusos y los chinos.

No con esto queremos decir que, por no darnos un apoyo con las vacunas, EEUU nos ha abandonado, porque es natural que el gobierno de Biden, que está tratando de recoger los pedazos que dejó regados por todos lados el errático gobierno de Donald Trump, está concentrado en vacunar a más de un millón de estadounidenses por día, hasta cubrir los 360 millones de personas que requieren la vacuna. En pocas palabras, la pandemia no solo es un tormento para los países pequeños y de escasos recursos, lo es también para las potencias que como EEUU han visto menguada y seriamente afectada su economía con una cantidad de personas fallecidas y contagiadas como nunca antes ninguna peste les había producido.

Tenemos la suerte de ser un país con poca población, apenas somos 9 millones de personas, y a pesar de la manera como muchos hondureños actúan despreciando su vida, saliendo en forma alocada a las calles, sin mascarillas, formando rebaños humanos en las calles y mercados, cuando vemos el número de contagiados y fallecidos, somos afortunados, porque con la actitud despreciativa de muchos compatriotas todavía no alcanzamos los niveles alarmantes a los que han llegado otros países latinoamericanos. Entonces, por mientras nos llegan las vacunas rusas, hagamos lo que ha repetido un experto virólogo: vacunémonos con los tres pasos que conocemos hasta la saciedad: usando la mascarillas, manteniendo la distancia física y lavándonos las manos con jabón y agua lo más frecuente posible.

Mientras tanto, solo nos queda manifestarle a Israel lo profundamente agradecido que estamos con su gesto de hermandad y solidaridad, como lo hacía el recordado tenor mexicano Pedro Vargas con el público que le favorecía en sus conciertos: «muy agradecidos, muy agradecidos y muy agradecidos».

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 25 de febrero de 2021.

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