Cachondeo político

septiembre 20, 2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El proceso de reformas electorales ha caminado a satisfacción de las exigencias que surgieron después de las últimas elecciones. Ya están integrados los cuadros de los organismos electorales básicos que tienen como misión garantizar la expresión de la voluntad popular en las próximas elecciones. Los miembros del RNP, el CNE y el TJE están posicionados y entre sus integrantes han elegido a los miembros que presidirán cada organismo. En lenguaje popular se puede decir que el tren está sobre rieles y en marcha, excepto por un pequeño incidente de salud con una persona miembro del TJE, todos los demás están en sus puestos para iniciar una carrera que los pondrá como ciudadanos en el primer plano de la atención nacional.



Los partidos Nacional, Liberal y LIBRE lograron un acuerdo político de interés nacional, un hecho que amerita ser celebrado, porque esta ha sido una de las pocas veces que hemos visto imperar la coherencia, especialmente de parte de los integrantes de LIBRE que han sido los más intransigentes al observar una conducta irrespetuosa en la Cámara Legislativa. Si ha habido un acuerdo político esta vez, cosa que es lo más natural en política, es porque los tres partidos han establecido una relación de confianza, y es muy bueno para Honduras que sus dirigentes políticos, entre los moderados y los intransigentes encuentren puntos de aproximación para no atascar los procesos de reforma que Honduras necesita para salir adelante.

Es un paso de avanzada porque superar los tiempos de cuando la política se convierte en una carrera de trampas, significa que nuestros dirigentes políticos tienen un depósito de comprensión que no deben engavetarlo con candados sellados, que deben mantenerlo abierto para no atorarse en situaciones que tienen salida cuando dejan a un lado la arrogancia, que es una muy  mala consejera. La alternancia del poder está a la vista, está a la vuelta de la esquina, porque año y medio no es un período muy largo y los aspirantes nacionalistas ya están en pleno ajetreo, mostrando la musculatura de su partido cuando los adversarios los  retan. El PL, por infortunio, es el que parece no estar en condiciones de aprovechar una posible coyuntura en las elecciones del 2021, mientras que otro aspirante fuerte, Salvador Nasralla, todavía no da muestras de inscribir su partido Salvador de Honduras. No creemos que sea por falta de respaldo, porque su líder anunció que ya tienen más de 75 mil firmas, algo que no dudamos, pero como no procede a inscribirlo ante los organismos respectivos, la duda es algo que le perjudica.

El caso de Nasralla y de su partido Salvador de Honduras es una historia de cachondeo político, porque Salvador acaricia su partido como cuando se acaricia una criatura juvenil, de buenos contornos, cara bonita, una cintura delicada, piernas elegantes, pero, a la que no se quiere estropear y se le mantiene envuelta en papel fino. Al no registrar su partido, Nasralla perdió el tiempo y dejó que los tres partidos se repartieran la integración de los tres organismos electorales producto del proceso de reformas.

La política como la vida es asunto de tiempos, de plazos y términos, que si no se aprovechan o se usan conforme manda la ley, se pierde el derecho. Nasralla pudo haber registrado su partido para ser reconocido y poder exigir que se le diera su cuota de integración. Pero, como Nasralla se considera químicamente puro, y por encima de todo el mundo, se quedó fuera al no registrar su partido, porque todo apunta a que Nasralla quiere seguir la ruta de su amigo Nayib Bukele, esperar el último día y hasta la última hora para acudir a inscribir su partido. Lo hará ante el CNE, que no deberá ponerle reparos a la nueva institución política, por supuesto, partiendo de que ha cumplido todos los requisitos que exige la ley.

En cambio, en el nuevo partido Nueva Ruta, su líder trabajó tesoneramente y pudo cumplir el requisito de las firmas, incluso por encima de lo exigido, y ya es un partido oficialmente reconocido. Nasralla debería imitar a su colega Esdras López, que dio lecciones de efectividad, al dedicarse a trabajar y a recoger firmas y por lo que informó, presentó el doble de lo exigido en la ley.

Lo que Nasralla no debe creer es que con sus arrebatos y sus rabietas logrará tener representación en los nuevos organismos, porque estos ya quedaron conformados y sus miembros ya están juramentados. Para inscribir más miembros habría que volver a un proceso de reforma que no es fácil de lograr, porque las fuerzas en el Congreso Nacional son representativas de los partidos inscritos y el de Salvador todavía no es un partido reconocido. Si Nasralla sigue con su cachondeo político va a depender de alianzas y estás no siempre serán ventajosas ni fáciles. Y hasta podría quedarse sin participar en las elecciones del 2021.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 20 de septiembre de 2019.

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