Brasil supera los 60 mil muertos por COVID-19

julio 1, 2020

 

Brasil



Brasil registró este miércoles mil 038 nuevas muertes y 46 mil 712 nuevos casos de coronavirus en las últimas 24 horas, con lo que ya superó las 60 mil víctimas mortales y bordea los 1.5 millones contagios en poco más de cuatro meses, informó el Gobierno.

Según el nuevo boletín del Ministerio de Salud, Brasil acumula hasta este miércoles 60 mil 632 muertes por coronavirus y un millón 448 mil 753 casos confirmados de la enfermedad desde que registró el primer caso el 26 de febrero pasado.

El boletín indica que la tasa de muertes por la enfermedad en Brasil es de 29 por cada 100 mil habitantes y la de contagios de 689 por cada 100 mil habitantes.

Tales cifras y tasas confirman a Brasil como el segundo país más afectado en el mundo por el coronavirus después de Estados Unidos, como el epicentro de la pandemia en América Latina y como uno de los nuevos focos globales de la enfermedad.

Según el Ministerio de Salud, 826 mil 866 pacientes con coronavirus ya se recuperaron y fueron dados de alta en todo el país, lo que equivale al 57.1 por ciento del total de infectados, y otros 561 mil 255 (38.7 por ciento) continúan bajo observación médica.

El boletín indica igualmente que otras 3 mil 931 muertes sospechosas están bajo investigación.

El número de muertes diarias del miércoles se ubicó por debajo de las mil 280 del martes, mientras que el de casos aumentó con respecto a las 33 mil 846 de la víspera.

La cifra diaria de muertos está lejos del récord de mil 473 registrado el 4 de junio, pero la de contagios es la tercera mayor desde el comienzo de la pandemia, tras los 54 mil 771 casos contabilizados el 19 de junio y los 46 mil 860 del 26 de junio.

Pese a que el número de casos en Brasil continúa creciendo, la curva de contagios es diferente dependiendo de la región, debido a que hay algunas ciudades y estados que ya pasaron por el pico y otros que aún no se han acercado.

Una gran parte de los Gobiernos regionales y municipales, por lo mismo, inició procesos de flexibilización de las medidas de aislamiento social que rigen desde marzo.

La desescalada es incentivada por el propio presidente brasileño, el líder ultraderechista Jair Bolsonaro, uno de los gobernantes más escépticos sobre la gravedad de la pandemia y que defiende la inmediata normalización de todas las actividades.

El gobernador de Sao Paulo, Joao Doria, afirmó este miércoles que en el estado más poblado de Brasil, con 46 de los 210 millones de habitantes del país, la curva ya tiene una tendencia de aplanamiento y que la previsión es que el número de casos comienza a retroceder.

Según el boletín de este miércoles, Sao Paulo acumulaba 289 mil 935 casos y 15 mil 030 muertes por la enfermedad.

Enseguida se ubica Río de Janeiro, tercer estado más poblado de Brasil, con 115 mil 278 contagios y 10 mil 198 víctimas.

Río de Janeiro es una de las ciudades que más ha avanzado en su proceso de desescalada, la única en toda Suramérica que autorizó el reinició del fútbol profesional y ya tiene previsto para este jueves la reapertura de restaurantes y bares.

Según los especialistas, Río de Janeiro ya pasó por el pico de su curva de contagios, pero corre el riesgo de sufrir una nueva onda por su rápida desescalada.

En medio del avance de la pandemia, el Gobierno de Brasil prorrogó por otros 30 días la medida mediante la cual restringió la entrada al país de extranjeros de cualquier nacionalidad.

De la misma forma, el pleno de la Cámara de Diputados de Brasil aprobó este miércoles, en las dos votaciones necesarias, la enmienda constitucional que aplaza por seis semanas la primera vuelta de las elecciones municipales en Brasil, prevista para comienzos de octubre, por la crisis de la pandemia del coronavirus.

El texto principal de la enmienda fue aprobado en dos plenarias virtuales y aplaza desde el 4 de octubre hasta el 15 de noviembre la primera vuelta de las elecciones para renovar alcaldes y concejos en los 5 mil 570 municipios del país.

El aplazamiento de los comicios busca evitar posibles aglomeraciones en los actos de campaña electoral en medio de la pandemia, lo que puede agravar la crisis sanitaria.