Boom de orgías virtuales y fiestas sexuales clandestinas en Colombia durante la pandemia

junio 14, 2020

Los eventos suelen ser promocionados por redes sociales, pero dirigidos a las redes de contactos que frecuentaban sitios swingeres.

Colombia

Para muchos la cuarentena ha significado abandonar muchas prácticas, una de ellas  es frecuentar el circuito “underground” de bares, spas, saunas, y clubs privados que estaban especializados en organizar orgías y otros tipos de “eventos swingers”, por lo que han tenido que encontrar nuevas formas de “reinventarse” para seguir practicando su gusto por el sexo grupal.



Una de ellas es una tendencia que está en auge en estos tiempos de aislamiento y que incluso se presenta como una salida económica para muchos de estos lugares que vivían de brindarles espacios seguros a sus clientes para que dieran rienda suelta a sus apetitos sexuales: las orgías virtuales.

“Muchos de los lugares donde iba antes de la cuarentena están comenzando a hostear -ser anfitriones- de encuentros virtuales entre grupos de personas que se reúnen para tener sexo”, afirma Andrés un joven colombiano residente en Bogotá.

Plataformas como Zoom y principalmente Skype son usadas para este fin. A los participantes se les cobra un dinero por ingresar y una vez dentro pueden abrir salones privados con una más persona. De las sesiones participan personas solas o parejas, que se observan mientras intercambian mensajes excitantes y “lo que de la imaginación y las ganas”.

Las entradas a estas orgías virtuales pueden oscilar entre los 10 mil (2.6 USD) y 20 mil pesos (5.2 USD), dependiendo de la cantidad de personas y lo que se haya acordado que se puede hacer en la sala, explica “Cupido”* uno de los anfitriones de estas “orgías virtuales” que solía administrar un bar swinger en el sur de Bogotá que hoy permanece cerrado por la cuarentena.

Los eventos suelen ser promocionados por redes sociales, pero dirigidos a las redes de contactos que frecuentaban sitios swingeres antes de que se decretara el aislamiento, usan los mismos “influenciadores” y por sus perfiles promocionan los encuentros, después todo el rastro es borrado de las redes, para mantener el anonimato de los participantes y evitar cualquier lío legal.

Por Infobae

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