Bienvenida Patuca III

enero 19, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Tener una segunda represa hidroeléctrica con la capacidad que proyecta Patuca III de producir 60 megavatios, debe provocarnos alegría en todos los sectores del país, porque con un refuerzo de energía de este tamaño no sólo incrementamos el parque de generación de electricidad sino que enfrentamos el desafío que nos plantean los países vecinos como Guatemala y Costa Rica, que caminan a grandes zancadas con proyectos de gran dimensión con los cuales se alejan de los demás países del istmo centroamericano. Hay que calibrar los beneficios de la Represa Patuca III, y no verla con la angosta visión de pensar que es una solución que solo beneficia a nuestro departamento mayor que es Olancho, porque aunque así hubiera sido planeada, recordemos que Olancho es un territorio extenso, tanto es así que Olancho tiene casi el mismo tamaño de potencias como Taiwán, y varios de los países bajos como Holanda.



Una represa hidroeléctrica es un polo dinámico que impulsa el desarrollo en un país, siendo que la electricidad es el factor que permite el crecimiento de las industrias, de las empresas y favorece al bienestar de las personas para alcanzar mayores estadios de progreso familiar, Olancho está llamado a ser uno de los departamentos más desarrollados en los próximos años. Cuando los representantes diplomáticos de los países europeos analizan el poco desarrollo de Honduras en medio de la gran cantidad de fuentes de agua, teniendo dos vertientes hidrográficas con suficiente caudal, no se explican porque los gobiernos no han enfocado la visión hacia la explotación de energía que nos tendría en mejores condiciones como país.

Las indecisiones políticas nos han pasado la factura que hoy seguimos pagando con el subdesarrollo, pero como no todo es fracaso, haber concretado la represa Patuca III en el tiempo previsto, salvo ligeros desfases, es un éxito de la administración pública hondureña, que debe motivarnos para no parar, como nos sucedió con la Represa de Rio Lindo y después con la Represa El Cajón, entre las cuales quedó un enorme vacío de 20 años, mientras que entre El Cajón y Patuca III el vacío fue de casi 40 años. Con tanta lentitud Honduras no puede sostener el ritmo que llevan Costa Rica y Guatemala, países que tienen visión para proyectarse más adelante. Guatemala está acelerando la construcción de un ferrocarril interoceánico que unirá al Atlántico con el Pacífico, que una vez terminado será la alternativa al canal de Panamá, mientras Costa Rica se está llenando de trenes con los cuales hará más eficiente su transporte interurbano.

En Honduras, aparte de la Represa Patuca III estamos casi en las postrimerías de concluir el aeropuerto Palmerola que requiere de otras obras agregadas que multipliquen el uso de sus instalaciones. El gobierno ha dilatado una decisión que ha venido postergando, que es unir Amapala con tierra firme para convertir al mejor puerto que tenemos en el Pacífico en una zona portuaria de alto valor cuando las empresas de los países asiáticos lo escojan por sus condiciones naturales para tener otra salida al Atlántico, donde existan las estructuras portuarias adecuadas para conectarse con las principales ciudades del este de los EEUU, que es donde están los mayores mercados de consumo.

El gobierno debe alejar los temores de enfrentar el recelo de los gobernantes de El Salvador y Nicaragua por la construcción del puente que una a Amapala con tierra firme, que es lo que más le preocupa, pensando que al dar este paso a El Salvador se le caerá por completo el puerto La Unión que ha sido un rotundo fracaso por sus inconvenientes naturales de estar en un sitio que no es propicio para las embarcaciones de gran calado, y porque al existir Amapala unida a tierra firme, el cacareado proyecto del canal interoceánico de Nicaragua anunciado por Daniel Ortega dejaría de tener la pizca de razón que ha sostenido ese proyecto por lo irrealizable que ha sido desde un principio.

Nada tiene más fracaso que el fracaso, y el de no hacer nada es el fracaso más grande que puede ocurrirle a un gobierno que sabiendo que hay una oportunidad disponible con tantas posibilidades de éxito, se esfume por el temor de no entrar en choque con los gobernantes vecinos. Por lo pronto el gobierno de Hernández concluirá su mandado con dos obras de primer nivel: Patuca III y Palmerola, aunque de no menos dimensión es el canal seco que sería una maravilla de desarrollo en el momento que se decida  construir el puente que una Amapala con tierra firme.

El dicho de que no se puede dar el segundo paso sin antes haber dado el primero es un reto superado por Honduras, ya tenemos Patuca III, ahora el gobierno debe proceder a concretar los primeros pasos para proseguir con el desarrollo hidroeléctrico dejando los primeros avances de la represa Los Llanitos, obra que tiene múltiples beneficios, no solo para generar más energía sino para represar las abundantes aguas de nuestros principales ríos y evitar las costosas inundaciones en los períodos lluviosos.

Con la alegría que tenemos como buenos hondureños le damos la bienvenida a la Represa Patuca III, una gran obra que esperamos sea la que anteceda a la siguiente que es la Represa Los Llanitos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 19 de enero 2021.

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