Bartolo, el héroe o el villano

octubre 22, 2018

Bartolo Fuentes Es una suerte de Berta Cáceres sin el sufrimiento de la muerte y los riesgos inevitables del olvido. Es joven, atractivo e incluso desde ahora, muy conocido por los medios de comunicación que, se disputarán su palabra

 

Honduras



Bartolo Fuentes era hasta ahora poco conocido. De feo nombre. Su gestión como diputado por Libre, no tuvo nada de espectacular. Apenas el incidente de la ruptura de la campana que usa el Presidente del Congreso para abrir y cerrar las sesiones. Anecdótico, de poca significación, más allá del ejercicio de la violencia. Pero ahora que asume el liderazgo de una marcha de emigrantes hacia los Estados Unidos, manejando un relato cargado de fantasías en que ha suprimido los riegos y los peligros; la oposición de las autoridades y cooptando miles de seguidores que le creen, su figura se agiganta. Mostrándose capaz de arriesgarse y jugárselas todas, “en una parada”, como decían los chiviadores de la Costa Norte. Más que su propio líder, Manuel Zelaya Rosales. De modo que se agiganta de tal forma que puede sustituir a Rasel Tome como sucesor suyo. Pese a que aquel se cree hombre eterno, cuando tiene fecha de caducidad. Y en algún momento tendrá que ceder el lugar a alguno de sus sucesores.

Bartolo Fuentes es un hombre de piel pálida, posiblemente originario de Santa Bárbara, plaza fuerte de los rebeldes que siguen a Zelaya Rosales. Tiene habilidad de comunicación y simpatía para darle confianza a los más desesperados que, sabe que cada mentiroso – porque no cabe duda que lo es, por imaginativo y hábil para los ingenuos, cree que además, el ángel de sus virtudes, radica en que se mueve entre correligionarios. No creo que la mayoría de sus seguidores sean miembros de Libre. Más bien, creo que con instintos de “coyote” – proveedor de servicios para la gente que individualmente o en pequeños grupos viaja ilegalmente a los Estados Unidos – conoce las limitaciones, entiende los imposibles y sabe muy bien que, la Caravana de Inmigrantes lo que tiene de encantadora, es el impacto mediático. De forma que para él, lo importante no es la meta, sino el camino que le permite consolidarse como un hombre valiente, con capacidad de retar a las autoridades no solo a las de Honduras, cuyas debilidades conoce, sino que, además, las de Guatemala y, de México que, en comparación con las centroamericanas, son de mayor cuidado y de respeto. Calculó que no llegaría, como le ocurrió a Moisés, a Jericó, lo importante es la visibilidad lograda y la condición de figura mundial que alcanza, retando al sistema y levantando la bandera de la huida de una masa aterrorizada que, huye de la violencia y de un “gobierno ineficiente”.

El que las autoridades de Guatemala, lo hayan deportado y regresado a Honduras donde según me dicen ha sido recibido como un héroe, confirma sus cálculos. Y de villano, coyote fracasado, ha logrado mutarse en un líder indiscutible, al cual las autoridades tendrán que cuidar porque de lo contrario, la comunidad internacional que amenaza a las autoridades de Honduras, las castigará si alguien le falta al respeto; o le tocan un pelo siquiera. Es una suerte de Berta Cáceres sin el sufrimiento de la muerte y los riesgos inevitables del olvido. Es joven, atractivo e incluso desde ahora, muy conocido por los medios de comunicación que, se disputarán su palabra, esperando que opine sobre inmigración, sobre los santuarios y porque creyó que era este el mejor momento para poner de correr a Trump.

Las autoridades, de por sí temerosas, no podrán ejercitar acción alguna en su contra. Aunque ha afectado la imagen de Honduras, nadie se atreverá a cuestionarlo. Los únicos que pueden hacerlo son los compatriotas que fueron engañados. Porque aunque él sabía que el fin era imposible de lograr, ellos si creyeron que ingresar a Estados Unidos era no solo posible, sino que, además, seguro. Pero nadie se atreverá a levantar una acción en su contra. Más bien, aumentarán su respeto por su lucha, porque es el único “coyote” conocido, que da la cara. Y no se esconde, porque el negocio suyo no es llevar inmigrantes, sino que lo acompañen en su tarea por convertirse en un héroe y en un líder político, con posibilidades de suceder a Manuel Zelaya Rosales en el liderazgo máximo de Libre. Listo el Bartolo. Aunque el nombre es feo, resulta inolvidable y pegajoso. Su hazaña lo vuelve atractivo, incluso más que el que se presenta como “el salvador de Honduras”.