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Hay saqueos en Nicaragua 1

Autoindulgencias vergonzosas

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Las bondades del diálogo nacional no pueden propiciar situaciones inconvenientes que crucen la frontera de la ley y la justicia, porque una cosa es buscar la reconciliación entre los sectores políticos y otra es contribuir con el estado de impunidad que tanto dicen los mismos políticos que hay que erradicar. Cuando los políticos de determinados sectores plantean en la mesa del diálogo la necesidad de acordar una amnistía para darles libertad a los presos políticos, hay que hacer la diferencia con mucho cuidado con aquellas personas que guardan prisión por haber cometido delitos graves en los días post-electorales.

Las personas que actuaron flagrantemente cometiendo el delito de atentar contra la propiedad privada, no solo dañando instalaciones sino propiciando el saqueo de almacenes y tiendas, no pueden ser consideradas presos políticos, sino que, por la naturaleza de sus acciones, están tipificados como autores de un delito contra la propiedad privada. Las acciones cometidas fueron filmadas y registradas como saqueos, no hay forma de atenuarlas o suavizarlas, porque eso sería un apañamiento delicado que no cabe en estos tiempos en que todos los sectores hablan de combatir la impunidad, y dejar semejantes atropellos sin castigo es concederle un gran privilegio a la impunidad.

El espejismo ideológico actual es muy poderoso y como vivimos en un ambiente donde los sectores de izquierda son muy hábiles para construir falsas percepciones, valiéndose del libertinaje que permiten las redes sociales, es muy fácil hacer creer al común de los hondureños que las personas que fueron detenidas por las autoridades, por dañar la propiedad privada, no solo asaltando los locales sino saqueando sus mercaderías, son militantes de la desaparecida alianza que protestaban contra el resultado de las elecciones.

No es difícil diferenciar una protesta de un asalto combinado con saqueo, como tampoco es difícil diferenciar a una persona que protesta con un asaltante-saqueador. El político que falsea esta realidad, porque lo que busca es desprestigiar el evento electoral, no es un líder correcto, mucho menos un dirigente confiable. Hemos venido respaldando la marcha del diálogo nacional y lo seguiremos respaldando hasta donde las decisiones cuerdas se estrellen con la peligrosa sinrazón de blindar actos delictivos como si fueran acciones políticas. Saquear almacenes comerciales y destruir sus instalaciones no son acciones políticas sino actos delictivos comunes que no pueden resultar protegidos por el paraguas de una amnistía producto del diálogo nacional.

Acordar una amnistía política que quede en manos de dirigentes políticos, es como aceptar una autoindulgencia, porque Salvador Nasralla ha venido sosteniendo incorrecta e indebidamente, que las personas detenidas por las autoridades en los días postelectorales, cometiendo el delito mencionado, son presos políticos, y basado en su falsa afirmación exige su liberación inmediata. Si en el diálogo nacional se acuerda la amnistía, y esta queda en manos de Nasralla, de Luis Zelaya, que sigue al pie de la letra todo lo que dice Nasralla, y de Juan Orlando Hernandez, lo que se produciría es una autoindulgencia de Nasralla y Luis Zelaya, para favorecer con el perdón a personas que se dedicaron al asalto, al daño y al saqueo.

Este sería el acto más insensato que produciría el diálogo nacional, que sería  una enseñanza negativa, de que se puede socavar la aplicación de la ley, cuando de por medio existe el interés político de uno o dos sectores que demuestran que no se tocan el hígado cuando se trata de conseguir un objetivo, y que si hay que burlarse de la ley, con tal de defender a los suyos que han realizado a plena luz pública  hechos delictivos aprovechándose del momento, la ley vale un comino para ellos.

Es obvio que tanto Nasralla como Luis Zelaya aprovecharán el acuerdo de amnistía para favorecer a todas las personas que, escudándose en la protesta contra el resultado electoral, se dedicaron a saquear los comercios en varias ciudades del país. Sería como ya dijimos, una autoindulgencia, la medida más aberrante que dejaría el diálogo nacional.

Antes de poner la firma en un acuerdo de amnistía para dejar en libertad a personas que fueron detenidas por cometer el delito grave de asaltar almacenes para saquear sus mercaderías, llamamos a la cordura, si es que les queda alguna pizca de razón a los líderes mencionados, para que no tengan que arrepentirse después, cuando sus propias familias les reclamen su comportamiento vergonzoso de tratar como presos políticos a asaltantes de comercios, solo por agenciarse puntos políticos. Porque estos líderes quedarán señalados de por vida, como defensores de personas que han cometido el delito de asalto y robo.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 29 de noviembre de 2018.