Atención a los vecinos y “amigos”

noviembre 6, 2018

De repente las caravanas de inmigrantes, pueden ser una respuesta a la falta de interés, amistad y respeto que Estados Unidos, les dispensa a sus vecinos más cercanos

 

Tegucigalpa, Honduras



La diplomacia, pese a sus sutilezas, da muchos mensajes. Que el público en general – y los involucrados por supuesto– aprecian y valoran. El único viaje oficial que hice a México siendo Ministro de Callejas, el Ministro de Reforma Agraria, no me recibió siquiera. Me atendieron, con enorme generosidad y simpatía, los dos Sub Secretarios. Para mí fue muy claro que Honduras,

no tenía mayor importancia para México, en ese momento. Y que yo, como figura individual, no estaba a su nivel. Así de simple y sin disgusto, me tome las cosas.

Ahora que veo que Sánchez Ceren, Presidente de El Salvador que, frecuentemente, para no participar en reuniones con titulares del gobierno de los Estados Unidos que  no están diplomáticamente a su altura, se finge enfermo. Sin embargo, como hay milagros; y hay que creer en ellos, de forma rápida, se ha repuesto de sus “dolamas”. Y emprendido el largo viaje a Pekín, en donde le ha recibido el Presidente Xi-Ping, con todos los honores del caso. Normalmente los chinos son muy ceremoniosos; cuidadosos del protocolo. Y les dan a las personas, el trato que creen merecido, tanto por su dignidad, como por la importancia que para ellos representa su amistad. Cuando he ido a Taiwán nunca me ha recibido su gobernante, porque no tengo la dignidad de tal; pero cuando lo hace un gobernante nuestro, le dispensan los honores correspondientes.

Recuerdo que, cuando se produjo la división ideológica entre China Continental y la Unión Soviética, el pequeño Partido Comunista hondureño, que no creo que haya tenido entonces más de veinte miembros– se escindió en dos partes. En la UNAH, donde estudiaba derecho, les conocíamos como “gordos” – los pro soviéticos– y “flacos” los seguidores de los chinos. El Comité Central, también se dividió: tres miembros se quedaron con la Unión Soviética, y dos se fueron con China. Pues bien, Agapito Robleda, viajó a Pekín y allí, fue recibido – sin tener más cargo que miembro del partido pro chino – por el propio Xao—Ping, el gran reformador chino, figura extraordinaria en las transformaciones económicas del gigante asiático. Esto último, no me lo contaron: vi la fotografía en un libro de Robleda en donde aparecen en un salón inmenso, conversando.

Como me ocurre siempre, son inevitables lasa comparaciones. El ex presidente Obama jamás recibió a  ningún presidente de Centroamérica. Trump tampoco. Y como no le dan importancia a Centroamérica, es él vice Presidente Biden, en la administración anterior y ahora el Vice Presidente Pence, el que recibe a los gobernantes centroamericanos para los que, según los diplomáticos estadounidenses, no se merecen el honor de ser recibidos en la Casa Blanca. Por cierto, el último presidente hondureño, que ha sido recibido por un Presidente de Estados Unidos, fue Manuel Zelaya que, rompiendo todos los protocolos, llego con toda su familia. E incluso quiso que el Presidente Bush le chineara la nieta, cosa que el Presidente de USA, se negó.

Al margen de lo folclórico que, pueda parecer esto último, es evidente que Estados Unidos descuida mucho a Centroamérica. Incluso, no disimula su falta de respeto por ella. Está bien que nos consideren como su “patio trasero”, en donde se tira el agua sucia y se bota la basura. Pero con los vecinos – eso me enseñó doña Mencha, mi madre – hay que tener, cualquiera sea su nivel económico, las mejores relaciones. De repente las caravanas de inmigrantes, pueden ser una respuesta a la falta de interés, amistad y respeto que Estados Unidos, les dispensa a sus vecinos más cercanos. No hay que sorprenderse que las revoluciones anti imperialistas, se hayan realizado en Cuba y en Nicaragua. En el patio trasero. Y en El Salvador, la que evitaron en la década de los ochenta, lo pueden perder con China, ahora que se ha establecido en Centroamérica. Confirmando que, con los amigos, los gestos son más importantes que los regalos que, algunas veces ofenden y molestan a quienes los reciben. Mucho más cuando se les acusa de robárselos como ha hecho Trump recientemente.

Hay pues, sus diferencias en el trato. La diplomacia es su ejercicio. Y la de Estados Unidos es poco cuidadosa con los centroamericanos.