Aprendiendo de una pandemia

agosto 26, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El inicio de clases de manera semipresencial en varias escuelas públicas del país, hay que verlo como el producto de una recombinación de esfuerzos de padres de familia, docentes, niños y autoridades educativas. La enseñanza es un insumo fundamental que no puede estar paralizada en un país, so pena que la sociedad acepte sumirse en la ignorancia y quedar relegada con el consiguiente resultado que es el fracaso como país. La enseñanza es por encima de todas las necesidades la más importante que debe priorizar todo país, de allí que la humanidad entera en este tiempo de pandemia la preocupación más grande que ha tenido es que los niños retornen cuanto antes a las aulas para proseguir su proceso educativo-formativo.



La circunstancia que nos ha impuesto la pandemia no debe ser algo perenne, no podemos esperar hasta que se vacune el último de los hondureños en el más apartado rincón de nuestro país, para pensar en la reactivación del sistema educativo. Las cuentas del tiempo perdido ni los santos las pueden pagar, es de pura lógica entender que si continuamos paralizados del todo en el campo educativo, esperando a que llegue el próximo año como piensan los dirigentes magisteriales, se corre el riesgo tener una deserción escolar inmensa, que nos producirá el más grave lucro cesante de la historia, que sería el gran volumen de niños apartados de la instrucción educativa.

Las autoridades del país han hecho lo correcto, al animar el reinicio del sistema educativo de una manera prudente, con clases semipresenciales en las escuelas de los municipios donde los niveles de contagio del COVID-19 no son tan alarmantes. El reto es inmenso, al hacerlo en el momento en que el pico de la pandemia está en su punto más elevado desde abril del año pasado hasta hoy, pero con la atenuante de que el proceso de vacunación masiva está avanzando aceleradamente y las autoridades de gobierno están recibiendo diariamente una gran cantidad de vacunas, entre las que son compradas por el Estado y las que son donadas por gobiernos amigos. De aquí en adelante no habrá a interrupciones en la vacunación, salvo que podría llegarse a un  bache que afecte cuando muchas personas se resistan a vacunarse, como está sucediendo en Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, con un 70 por ciento de la población vacunada se conseguirá una reducción en los niveles de contagio, según las estimaciones que hacen los expertos internacionales, algo similar podríamos esperar en nuestro país, por lo que el ejercicio de la educación de manera semipresencial es un gran paso, que debemos acompañar los ciudadanos conscientes, que estamos apartados del mundanal ruido político en el que ha caído por infortunio la dirigencia magisterial del país, que está visto que lo suyo es pronunciarse en cada momento lo que les conviene a sus intereses que por lo general están enmarcados en la ideología y en la política radical.

El pedagogo y filósofo uruguayo Pablo Da Silveira en su obra “Maestros, Padres y Políticos”, cuenta que cuando Rousseau fue llamado para redactar la nueva Constitución de Polonia, aconsejó a los dirigentes polacos que por encima de todo no cometieran el error de poner a los profesores a conducir el sistema educativo, ya que dadas sus inclinaciones políticas suelen retorcer los fines de la educación con los asuntos políticos. En su visita a Honduras, tuve oportunidad de conversar con el Dr. Pablo Da Silveira y personalmente me ratificó que es una insensatez que un gobierno ponga el sistema educativo en manos de profesores o dirigentes magisteriales.

En este momento el sistema educativo apenas ha sido reactivado en 130 centros escolares, pero en la medida que el proceso de vacunación avance y se extienda, en ese mismo sentido debe avanzar la reactivación de las clases en las aulas, porque si bien la vacunación no pondrá al coronavirus en un callejón sin salida, somos las personas con nuestros cuidados y la máxima prudencia los que iremos reduciendo el poder de propagación del COVID-19, y recuperando más espacios para realizar las diversas actividades que corresponden al ámbito de las satisfacciones que son las que al final de cuenta generan ingresos a las personas.

Si por insuficiencia de vacunas se paralizara el proceso de vacunación, sería otra cosa, pero por ahora, lo que estamos viendo es el alborozo nacional que se produce cada vez que las autoridades anuncian la recepción de miles de vacunas que nos llegan casi todos los días, por lo tanto lo que podría atrasar conseguir el mayor número de hondureños vacunados, es que los compatriotas de mentalidad cerril rehúyan a vacunarse, entonces, como no hay forma de amarrar a la gente para vacunarla a la fuerza, lo que quedará es que se tomen medidas legales de Estado para establecer una separación de todos los que se resisten a vacunarse. Una forma de hacerlo es exigir una identificación como persona vacunada o no, para que a la vez pueda o no ingresar a ciertos lugares públicos y privados. Lo que hay que garantizar es evitar la propagación del virus.

Pero, volviendo al campo educativo, el reinicio de actividades de manera semipresencial es un gran paso que debemos acompañar todos los buenos hondureños, que estamos aprendiendo de esta pandemia, que no es asunto de ocultarse o aislarse o esconderse para enfrentar al coronavirus. La prudencia y el cuidado, ayudan más que cualquier otra cosa.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 26 de agosto de 2021.

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