Antes de las elecciones

octubre 24, 2021

Nery Alexis Gaitán

Estamos a las puertas de las elecciones generales, donde los hondureños elegiremos a las nuevas autoridades que nos gobernarán durante los próximos cuatro años. Esta debe ser una fiesta cívica, donde los catrachos, con amor patrio, debemos salir a votar.



Y es que cada voto cuenta. Todos estamos obligados a cumplir con el sagrado deber ciudadano en aras del bienestar común. Con responsabilidad debemos elegir a las personas que, según nuestro criterio, son las idóneas para gobernar el país.

Algo muy importante es que no debemos botar nuestro voto. Ello implica que debemos ser exigentes con los candidatos a los cuales deseamos favorecer con el voto. Es imprescindible analizar la conducta que han demostrado, no solo en este momento de fervor electorero, donde andan prometiendo el cielo y la tierra, sino, en la medida de lo posible, conocer sus antecedentes de vida.

No podemos seguir votando por los mismos, por los enemigos de siempre. Es decir, por los que llegan a los puestos de elección popular solo a servirse a sí mismos, a su familia y a sus amigos. Y que en un acto vil, le dan la espalda al pueblo. Desligados completamente de los compromisos que han adquirido, no les importa la pobreza en que viven los demás hondureños.

Lo único que le interesa a estos políticos desvalorados es enriquecerse a costa del erario nacional. No sigamos votando por estos apátridas; total, aquí ya nos conocemos todos y sabemos quiénes son los sinvergüenzas que le ocasionan mucho daño a los pobres.

Por lo tanto, nuestro voto debe ser razonado, con carácter crítico. No debemos seguir la tendencia perniciosa, de la propaganda política de los partidos, que promueven votar en plancha. Eso es negarnos nuestra capacidad de pensar y reflexionar, porque ya sabemos que no todos los candidatos son blancas palomas; entre ellos hay muchos perversos.

Debemos tratar de analizar el ambiente político y darnos cuenta cómo actúan los candidatos de todos los partidos; en especial de los mayoritarios, los que tienen más probabilidades de llegar al poder. Debemos analizar su discurso, en el cual evidencian de alguna manera sus intenciones; aunque ya sabemos que por lo general son demagogos, aun así podemos evidenciar sus intenciones.

Debemos votar por aquellos candidatos de tendencia demócrata, que están interesados en preservar y mejorar nuestro sistema de convivencia. Y que respetan los valores de la vida y la familia; y que le rinden culto a la patria y a sus próceres.

Debemos rechazar aquellos candidatos que promueven la división y el odio entre la familia hondureña. Y que de paso quieren eliminar nuestra Carta Magna, así como nuestra democracia y “refundar” el país, negando todo lo que hemos hecho en nuestros 200 años de vida republicana.

Especialmente debemos votar por los candidatos que promueven la unidad nacional y que estén interesados en el bienestar común, porque la patria somos todos. Que sean honestos y estén dispuestos a eliminar la corrupción que tanto daño nos ha hecho.

No debemos votar por colores, sino por personas de calidad, honestas, y que estén interesadas en construir un mejor país para todos. Por eso debemos votar conscientemente, nuestro voto refleja la calidad de vida que deseamos y hacia dónde nos dirigimos como nación.

Este es un momento crucial para que los hondureños dejemos atrás las pasiones partidarias; y que no sigamos eligiendo personas, que en vez de ayudarnos, nos hacen daño. Repito, no botemos nuestro voto, después nos arrepentiremos.

En estas elecciones debemos hacer la diferencia y ser exigentes al dar nuestro voto. No apoyemos a personas deshonestas sin importar el partido al que pertenezcan. Votemos pensando en Honduras y en el bienestar de nuestras familias.

¡Los hondureños merecemos un mejor destino en la vida!

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