Aniversario de un gran partido

febrero 5, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Un partido con 130 años de historia debería estar en una situación más prominente y con menos dificultades como las que atraviesa actualmente el Partido Liberal, sumido en la terrible disyuntiva de convertirse en un partido bisagra que solo serviría para ayudarle a otro partido o a otro líder, y que por desgracia es antiliberal, a que asuma la conducción de los destinos de Honduras. Esta es la desventura en que se encuentra el otrora glorioso Partido Liberal de Honduras, al arribar a su 130 aniversario, bajándose del tren de la victoria en dos ocasiones al obtener resultados aparatosos por una mala conducción que se ha apoderado del partido para convertirlo en una especie de pequeña hacienda o reducto, porque todavía tiene algunas pequeñas tetas a las cuales se les puede exprimir algo.



Para estas próximas elecciones primarias del 14 de marzo hay tres movimientos dispuestos a ganar la candidatura presidencial, dos de los cuales responden a los principios del liberalismo y otro que por confesión de sus dirigentes ya tranzó con Salvador Nasralla para cederle la candidatura presidencial por creer que es la única forma de llegar al poder, aunque este no sea ejercido por los liberales sino por una nueva organización política que ha escalado importantes peldaños de simpatía en un amplio sector de la sociedad que se ha declarado antisistema y por consiguiente antiliberal.

En esta situación verdaderamente triste los liberales de corazón no tienen nada que celebrar, porque si el movimiento del precandidato Luis Zelaya llegara a ganar las primarias, el Partido Liberal habría firmado su acta de defunción como partido de masas al convertirse en plataforma de apoyo para regalarle votos a un sector declarado enemigo del liberalismo, que sería el ganancioso en este infortunado proyecto que podría ser uno de sus últimas participaciones como partido con identidad, porque al aceptar servir de trampolín a otro político significa que los dirigentes de ese movimiento aceptan que como partido con aspiraciones propias el PL actual no tienen posibilidad de ascender al poder, por lo que han decidido aceptar la vergonzosa negociación de ir de cola de Salvador Nasralla a cambio de obtener unas migajas del poder.

Con mucha pena tenemos que advertir a los liberales que en esa situación el Partido Liberal dejaría de ser un gran partido para convertirse en un partido mediano porque un sector ha preferido abandonar el tren de la historia para compartir un vagón de cola, con perspectivas de reducirse hasta llegar a ser un partido minoritario como efectivamente ha quedado después de los pobres resultados obtenidos por las últimas dos candidaturas presidenciales. Quedan sin embargo algunas esperanzas, cifradas en los otros dos precandidatos, Yani Rosenthal y Darío Banegas. Yani Rosenthal, que habiendo salido de los escollos legales que lo mantuvieron por más de tres años a la orden de la justicia de EEUU, parece decidido a restaurar el tiempo perdido en el campo de la política, donde con el apoyo de un fuerte sector del liberalismo pretende ocupar la candidatura para desplazar del poder a los nacionalistas. Y el más joven de los aspirantes, Darío Banegas, tan brillante en el campo de la caricatura periodística como en su discurso que nos hace recordar la tradicional oratoria liberal, vibrante, elegante, con mensaje y mucho sentido.

A mi particular criterio, como simpatizante del liberalismo, puedo decir que con Yani Rosenthal y Darío Banegas el Partido Liberal todavía puede abrigar esperanzas de recuperar terreno y mantenerse como un partido de masas, porque en ambos, tanto en Yani como Darío, se mantienen los principios del liberalismo clásico, defensor de ideas, el que ofrece oportunidades y el que garantiza las libertades en todos los campos. Teniendo estos dos precandidatos, ambos con excelentes credenciales que responden al liberalismo, el futuro del Partido Liberal quedaría en las manos y en la decisión de la militancia liberal para no equivocarse el 14 de marzo.

De sus dificultades el Partido Liberal solo saldrá manteniendo su identidad como partido de masas, en cambio, plegándose a otro líder, que para desgracia es antisistema y por lo tanto antiliberal, el Partido Liberal se jugaría su última carta como instituto político con carácter propio y con identidad política histórica, para pasar a ser otro partido bisagra, que correrá la misma suerte que han corrido otros partidos que abandonaron sus propias aspiraciones y sus ideales originales, para apoyar a otro partido a cambio de compartir las migas del poder.

Esta es la disyuntiva que ofrece la futura realidad del Partido Liberal, si llegara a ganar las próximas elecciones primarias el movimiento que respalda al ex candidato Luis Zelaya, o si los liberales decidieran darle otra oportunidad a su glorioso partido eligiendo entre Yani Rosenthal o Darío Banegas a su futuro candidato presidencial.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy viernes 5 de febrero de 2021.

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