Ángeles de la salud

mayo 12, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

No muchas personas tienen conciencia del gran papel que desempeñan las enfermeras en el cuidado de la salud de los pacientes, y quizás en medio de esta pandemia del coronavirus es cuando casi todos hemos podido alcanzar a comprender en toda su dimensión, lo importante que son las funciones que realizan estas profesionales, que no han sido valoradas como se merecen por la magnitud de su trabajo. Por lo general vemos a las enfermeras como simples ayudantes de los médicos, pero eso apenas es una pequeña parte de sus obligaciones, porque las enfermeras juegan un papel muy serio en procura de la salud de los pacientes, que a veces es tan importante como el que realizan los doctores. La enfermera es la que permanece atenta para cuidar al paciente, proporcionando los cuidados en una variedad de escenarios en los que debe tomar decisiones, ser una comunicadora efectiva del estado del paciente, y casi siempre la enfermera es una consejera que recomienda los pasos que debemos seguir una vez que salimos del hospital.



En la pandemia las enfermeras han jugado un papel extraordinario por la valentía que han demostrado cumpliendo sus labores, atendiendo a las personas contagiadas con el coronavirus. Quizás una gran parte de ellas tampoco imaginaron vivir en un hospital, convertido en un centro con una carga viral a la que nunca antes estuvieron expuestas; varias fallecieron al resultar contagiadas, pero gracias a DIOS la gran mayoría han demostrado ser personas de hierro en todo sentido, tanto en carácter, como en valor y en condiciones físicas. Una enfermera que hace turnos diarios en un hospital en estos días está expuesta en forma permanente a la carga viral, en que hay millones de virus rondando en el ambiente. Frescas están las imágenes de la valiente enfermera del sector de Cofradía, Cortes, que resultó contagiada y pudo recuperarse la primera vez en medio del alborozo de sus vecinos que la cortejaron como una heroína la noche que regresó recuperada del hospital, pero no tuvo igual suerte la segunda vez que resultó contagiada. Y así ha ocurrido con otras enfermeras que combatieron al virus en favor de otras personas pero sucumbieron cuando el COVID-19 las invadió a ellas.

Los que vemos los acontecimientos desde afuera no tenemos la suficiente sensibilidad para comprender el verdadero papel de las enfermeras y enfermeros, que en esta época de pandemia han sido junto a los médicos los grandes baluartes en la atención de las personas contagiadas, aunque las circunstancias adversas propiciadas por las mismas personas afectadas, que en una buena tarde se tardaron para reconocer su contagio, fue determinante para que perdieran la vida frente al coronavirus.

Y cuando los cuidados y recomendaciones del médico quedan en manos de la enfermera, esta se convierte en el verdadero ángel guardián del paciente. Por eso es que tenemos que comprender el carácter duro de las enfermeras cuando deben lidiar con la testarudez de personas que asumen actitudes infantiles cuando reciben tratamientos en el hospital. Una enfermera complaciente a veces no cumple con su rol, porque al paciente terco hay que tratarlo con cierto cuidado pero sin caer en su juego, porque permitirle todos sus devaneos va en contra de su misma salud y esa es una responsabilidad de la enfermera.

Ha sido en esta pandemia cuando hemos tenido que reprocharnos las veces que consideramos injustas sus peticiones económicas, unas veces porque se les retrasa su salario o no se les paga en debida forma algunos colaterales, y las veces que hemos creído que una pretensión económica que conlleva aumentar sus salarios no se justifica, precisamente por lo que dijimos antes, por la mala idea de creer que las enfermeras son simples ayudantes en las cuales no recae ninguna responsabilidad y es muy poco el riesgo que asumen. Hemos tenido que corregir esa falsa percepción en esta pandemia, no solo por la cantidad de profesionales que han muerto contagiadas por el COVID-19, sino porque en su gran mayoría se han mantenido al pie de la cama de los hospitales, cuidando y ayudando a las personas contagiadas. Imágenes dramáticas, como cuando el agua lluvia inundó la sala COVID de uno de los hospitales sampedranos, resultaron altamente conmovedoras, viendo a los enfermos contagiados, en estado de convalecencia, auxiliados por las enfermeras para salir de la sala que resultó inundada por completo.

Los cuadros humanos en esta pandemia donde las enfermeras han sido protagonistas admirables por su valor heroico en apoyo de las víctimas del coronavirus, son el mejor testimonio de que la función de las enfermeras como cuidadoras de personas implica un involucramiento más importante de lo que podemos imaginar en la recuperación de una persona infectada. Como admirable es su enorme valor de regresar al puesto de trabajo una vez que se recuperan del virus. Que nos sirvan a todos los hondureños las demostraciones de valor y compromiso de las enfermeras con los pacientes, para no juzgar de manera tan liviana sus peticiones cuando formulan sus reclamos.

En la pandemia es cuando hemos aprendido a valorar en todo lo que significa el papel de las enfermeras como salvaguardas de la vida de las personas. A todas ellas dedicamos este reconocimiento por el rol que han desempeñado en el momento más difícil e incierto que jamás habíamos vivido los hondureños.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 12 de mayo de 2021.

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