Amnistía tributaria

octubre 16, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



El Gobierno de la República puso en vigencia a partir de este día la amnistía tributaria aprobada por el Congreso Nacional, que abarca hasta el 31 de diciembre de este año, y además del campo fiscal incluye a varios servicios públicos. La amnistía beneficiará a los contribuyentes hondureños que por diferentes razones se han atrasado en el pago de impuestos en los últimos cinco años, para que no paguen recargos ni multas ni intereses contemplados en el código tributario, con el propósito de que las empresas, especialmente, no caigan en una zona de riesgo que ponga en precario la sostenibilidad de miles de puestos de trabajo. Igual beneficio aplica a las empresas que se han atrasado en el pago de las cuotas del IHSS, para que puedan hacer arreglos de pago y ponerse al día con la institución. La amnistía también abarca pagos pendientes en CONATEL y el aspecto vehicular.

La amnistía, especialmente en el campo tributario, era un paso necesario, aunque los funcionarios recaudadores de impuestos se han mostrado más férreos opositores que nunca, aduciendo que este beneficio es injusto para los contribuyentes que han cumplido pagando a tiempo sus impuestos a la SAR, pero tenemos que decir con franqueza, que los recaudadores solo tienen parcialmente la razón, no la tienen del todo, porque como funcionarios públicos desconocen las distintas situaciones que atraviesan algunas empresas, especialmente en estos últimos años, porque en el campo de los negocios no se puede medir con la misma vara a todas las empresas.

En el mundo empresarial, los negocios son distintos como son distintos los resultados, casi siempre todo va en función del tamaño de las empresas, por lo que el espíritu del legislador actuó correctamente al aprobar la amnistía tributaria. El funcionario recaudador de impuestos siempre quiere cumplir sus metas, ese es su único objetivo, porque frente al gobierno solo responde con resultados, jamás estará del lado para  entender que por los malos momentos que ha vivido el país hay muchas empresas que aunque tienen buen récord tributario, en estos últimos años las cosas cambiaron para ellas y el atraso en el cumplimiento de las obligaciones tributarias ha sido inevitable.

Como los funcionarios del ramo tributario están formados para ser fríos al momento de aplicar la ley, le corresponde al Congreso Nacional y al gobierno entender la situación crítica que atraviesan las empresas, que son fuentes generadoras de miles de puestos de trabajo y que se resisten a caer vencidas por la crítica situación económica, que dejaría en la calle a sus familias y a las familias de miles de trabajadores. Hay muchas razones para que los funcionarios de la SAR no se sientan ofendidos por la decisión del Congreso Nacional y del Poder Ejecutivo, de aprobar la amnistía tributaria.

No es lo mismo estar en la cómoda silla del funcionario público, que tener la responsabilidad de sacar adelante una empresa en tiempos difíciles. El empresario lucha en primer lugar por completar la planilla del pago de sus trabajadores cada quince y último de mes, porque sabe que la fuerza de trabajo debe ser retribuida puntualmente a sus empleados, para que estos a su vez cumplan las suyas como jefes de familia. El empresario sabe que tiene una obligación tributaria, pero si no paga a sus trabajadores y la factura de la corriente eléctrica no puede operar. En tiempos de crisis, como los que hemos estado viviendo, las prioridades de la empresa comienzan con el pago de sus trabajadores y el abastecimiento de energía eléctrica, y cuando la recaudación de los cobros se atrasa, aunque no se quiera, las obligaciones tributarias van quedando atrasadas.

Como el funcionario público no está obligado a conocer las interioridades del manejo de empresas en tiempos de crisis, se muestra inflexible a la hora de hablar de una amnistía tributaria en el Congreso Nacional. Cabe preguntarse entonces: ¿hacen bien el Congreso Nacional y el gobierno en aprobar una amnistía tributaria en tiempos difíciles como los actuales? Claro que hace bien, porque la amnistía no significa que los contribuyentes dejarán de pagar sus impuestos, es apenas un alivio a las onerosas cargas que por concepto de interés establece el Código Tributario, que terminan agravando de una manera muy pesada el pago de los impuestos.

La amnistía aliviará los recargos por atraso, permitirá a las empresas hacer un esfuerzo para ponerse al día de aquí hasta el 31 de diciembre. Todas las empresas debemos hacer hasta lo imposible por responderle al Estado pagando los impuestos, por ahora la amnistía nos salva de las onerosas recargas. No olvidemos que solo hay dos cosas de las que no nos podemos salvar: primero está la muerte y después, nadie se salva de pagar impuestos.

Celebramos que tanto el Congreso Nacional como el gobierno, al aprobar la amnistía tributaria han actuado cumpliendo con una verdadera responsabilidad social frente a las empresas. Porque con la amnistía se salvan miles de puestos de trabajo.

Así son a las cosas y así se las hemos contado hoy martes 16 de octubre de 2018.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *