Almagro y la calidad moral

diciembre 28, 2017

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Tener calidad moral es gozar del reconocimiento general por los méritos ganados para ser considerado como persona de bien, de respeto, digno de toda confianza, alguien en quien se puede creer en todo tipo de circunstancia. Hasta hace poco, al secretario general de la OEA, Luis Almagro, le considerábamos un funcionario de alta calidad moral, pero su última ejecutoria donde evidenció su marcado interés por dañar a Honduras lo expone como una persona poco confiable, con una baja calidad moral.



Su interés en deslegitimar el proceso electoral, antes de que este concluyera, y sin dejar que la Misión de Observadores de la OEA brindara su informe, el señor Luis Almagro usando su cuenta de twitter, torpedeaba las elecciones hondureñas, demostrando un  avieso propósito por desprestigiar el resultado, no obstante que una inmensa cantidad de observadores de la Unión Europea, de muchos países y de la misma OEA, habían testimoniado el desarrollo del evento electoral en nuestro país. Cuando quedaban dos horas para concluir las elecciones, ya Almagro había desatado varios mensajes en su cuenta de twitter creando la duda sobre la legitimidad del evento.

Con una manifiesta mala intención, Almagro llegó al hartazgo de descalificar el resultado electoral, sin esperar a que su misión rindiera su informe. ¿Qué consiguió Almagro con sus comentarios prejuiciados sobre las elecciones en Honduras? Prendió el odio que ya en el 2009 su antecesor, José Miguel Insulza, había conseguido sembrar haciendo que los hondureños nos viéramos como enemigos.

No ganamos con la OEA, pareciera que en los personajes que asumen el cargo de Secretario General hay una especie de “psicopatología” en contra de nuestro país, quizás porque los hondureños nos hemos obstinado en no facilitarle al socialismo del siglo XXI que se apodere de Honduras, una intención manifiesta desde el 2008 cuando el finado Hugo Chávez hizo todo lo que podía por instaurar un gobierno socialista por medio del proyecto político de la cuarta urna. Chávez lo confesó, lamentándose en una transmisión televisiva, que le habíamos dado un golpe al avance del socialismo del siglo XXI por la parte más débil que era Honduras.

Ahora no solo tenemos la puya de Nicolás Maduro, se ha sumado el secretario general de la OEA, Luis Almagro, del que hasta hace poco teníamos una impresión muy favorable de su actuación, por su posición frente al dictador venezolano. Pero una vez que hemos revisado su no muy lejano pasado, cuando se deshacía en elogios al régimen chavista, hemos comprobado que Almagro es otro personaje más que vive instalado en la comodidad de la burocracia multinacional, buscando elevar su perfil personal para ganar terreno político en su país, en donde tarde o temprano lanzará sus pretensiones presidenciales.

Este fenómeno de hacer carrera política al que apelan esta clase de personajes no es algo novedoso, a estos individuos no les importa el daño que pueden ocasionar en los países, con tal de conseguir los excelentes puntajes entre los sectores afines a su comportamiento en su país. Es decir, la figuración que les es imposible obtener por méritos políticos propios que les sean reconocidos por sus connacionales, tratan de ganarlos por medio de la figuración mediática internacional cuando se convierten en el centro de atención por medio del artificioso método de crear problemas en otros países, para luego aparecer como supuestos salvadores.

Lo que el secretario general de la OEA, Luis Almagro, busca hacer en Honduras no es proteger la democracia, su único propósito es crear un conflicto en el que él, y no la OEA, se convierta en el centro de atención buscando una falsa solución, porque el eco de su interés no resuena para enmendar posibles errores, es obvio que sus ansias son propiamente de fastidiar a Honduras, que es lo único que podría conseguir como objetivo, cuando a estas alturas el resultado electoral ha tenido el reconocimiento masivo de muchos países que han visto la claridad del evento por medio de sus propios observadores.

A partir de ahora habrá que tener mucho cuidado con nuestra participación en la OEA, porque los secretarios generales de este organismo han caído en el consabido hábito de buscar favorecer a los enemigos de la democracia, enjuagando y apañando a sujetos políticos que hacen causa común con un orden, como es el socialismo del siglo XXI, que sigue movilizándose buscando extenderse a más países. Y pareciera que no desisten en sumar a Honduras a su mapa ideológico, aunque aquí los sectores democráticos demuestran no estar dispuestos a bajar los brazos para que se apoderen de nuestro país.

Y como aquí existe la obstinación de no entregarse al chavismo, buscan a través de la ingratitud del secretario general de la OEA, que ha sacado las uñas, mostrando su felonía y su capacidad de abuso, para que les pavimente el camino para ingresar en forma dolosa a apoderarse de nuestro país.

Estamos indignados y definitivamente hartos de lo mal que nos trata la OEA a través de sus secretarios generales.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 28 de diciembre de 2017.

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