¡A ahorrar agua se ha dicho!

abril 3, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Este día el alcalde Nasry Asfura tuvo la enorme deferencia de visitarme en mi oficina para explicarme y por mi medio al público, la situación del agua potable en la capital, después de dos comentarios nuestros pidiéndole la pronta atención para resolver el dramático problema de la escasez de agua potable. El alcalde Papi a la orden,  fue franco: no hay solución para este drama a corto plazo, aunque posiblemente a mediano para resolver el problema por  un largo plazo. El consuelo es que la alcaldía actual está  buscando las soluciones por diversas formas, porque construir una represa no es del momento, requiere tener los sitios adecuados y por la condición de Tegucigalpa los lugares están fuera del perímetro.

Hay firmas consultoras trabajando en estudios para buscar por lo menos tres soluciones: una en el sitio conocido como Jiniguare, próximo al Tizatillo, sector sur de la capital; otra consiste en dragar las dos represas (Los Laureles y Concepción para que acumulen mayor cantidad de agua) y la otra es traer agua de la Represa de Nacaome. Estas soluciones facilitarán dos metros cúbicos de agua por segundo, lo que garantizaría una buena cantidad del líquido para atender las necesidades de la población por los próximos 30 años.



En estudio hay dos represas más: la Guacerique II que se ve como irrealizable porque su construcción implica inundar muchos sitios, entre ellas la carretera que conduce a los batallones, inundar la localidad de Mateo, lo que conlleva indemnizar a miles de personas afectadas que demandarían a la alcaldía para recuperar el valor de sus propiedades. Esto hace inviable Guacerique II, que es un buen punto para almacenar agua, pero con el inconveniente mayúsculo apuntado, que desanima la realización del proyecto.

Hay otro sitio localizado para una represa para la capital conocido como la Cuenca del Río del Hombre, cuya cortina está localizada en  San José del Potrero en Comayagua, que podría generar 1.5 metros cúbicos por segundo, pero igual, contrae la indemnización de miles de personas propietarias de tierras que serán inundadas. Otro proyecto que a la vista resulta inviable.

Entonces, como el SANAA ha sido traspasado a la alcaldía municipal, la autoridad edilicia capitalina ha puesto al ingeniero Roberto Zablah  a cargo de esa unidad que ahora es parte de la alcaldía, para buscar las soluciones del servicio a la ciudadanía. Y lo más práctico es tener llenaderos de agua, donde los tanques cisternas toman el liquido para repartirlo en aquellos sitios donde no llega el agua. Actualmente la alcaldía tiene  tanques llenando agua en las colonias Divanna, Los Laureles y Lomas de Toncontin, donde la toman las cisternas.

Los particulares que viven en zonas residenciales y edificios de empresas, aparte de pagar puntualmente la factura del agua, cuando no la reciben deben comprarla a los tanqueros particulares que hacen este negocio. Estos compran al Sanaa el tanque a 220 lempiras y lo venden a 750 y 800 lempiras, cobrando  el transporte en carro cisterna. Actualmente hay 300 tanques cisternas autorizados por la alcaldía,  dedicados a la venta de agua que les provee el SANAA. Actualmente los niveles de agua en Los Laureles y Concepción están bastante bajos, debido a que como están asolvadas por la sedimentación y grandes promontorios de basura que la gente llega a lanzar a las represas, el nivel de acumulación se ha reducido.

En resumen y para no hacer tan largo el cuento, el alcalde Tito Asfura nos dijo que no hay solución a la carestía de agua en la capital a corto plazo, y aunque la esperanza se vislumbra a mediano plazo, Papi a la orden nos aseguró que varios estudios que realizan firmas consultoras y de ingeniería estarán finalizados en los próximos meses, y hasta es probable que a finales de abril se hagan los correspondientes avisos de licitación. El más prometedor de los estudios es el que investiga  si es factible traer agua de la represa de Nacaome, que no es barato como tampoco será poca la inversión para montar la tubería para traer  el agua desde la cuenca de aquella represa, que no es tan distante como parece.

Los demás lugares mencionados están a nivel de proyectos, con muy escasas posibilidades de concretarse. Quiere decir que la solución a la escasez de agua más bien queda en la conciencia y buenos hábitos de la ciudadanía de la capital, que debe prepararse para consumir el agua de la forma más racional posible, porque cada vez hay menos agua por persona. Y aunque voluntad no le falta a la alcaldía capitalina,  por lo menos eso fue lo que me dijo esta mañana el alcalde Papi a la orden, lo cierto es que no hay solución a corto plazo. Y quizás tampoco a mediano, porque los proyectos presentan una serie de adversidades que tomará varios  años  resolver.

Así que, agradecí al alcalde la deferencia que tuvo de venir a mi oficina a explicarme que por los momentos no hay soluciones al problema del agua y que, lo que nos queda a los capitalinos es ahorrar agua. Y al final, después de saborear un sabroso pan con frijoles, brindamos con un delicioso vaso de agua, porque pronto San isidro Labrador ponga el agua y quite el sol. Y a ahorrar agua se ha dicho señores!. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de abril de 2017.

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