Águilas del desierto

febrero 3, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

El fin de semana, CNN en Español transmitió en diversos horarios un programa de reportajes desarrollados que tituló «Águilas del desierto» presentado por el periodista mexicano Fernando Rincón, un trabajo revelador de lo más profundo del drama de los emigrantes que deciden tomar la llamada «ruta del diablo» para cruzar la frontera entre México y EEUU. Quiénes vieron esta serie de reportajes consolidados en una hora, pudieron constatar que en este sitio tenebroso se encuentran a diario decenas de cadáveres o restos mortales de personas aguerridas que temerariamente creyeron que les sería posible lanzarse a esta enorme boca desértica, donde además de las fieras de toda clase y serpientes de las más venenosas, está lo peor de la especie humana que son los atracadores del desierto, criminales de la más baja estofa que detienen a los emigrantes para robarles lo que llevan y darles muerte de la forma más atroz como recibo.



El trabajo periodístico que presentó Fernando Rincón es el más completo que hemos visto para conocer el crudo destino de los emigrantes. A través de él conocimos a este grupo de valientes voluntarios, casi todos mexicanos, que todos los días se lanzan al desierto con la esperanza de encontrar a algún migrante que requiera de apoyo, aunque la mayoría de los hallazgos que encuentran son despojos humanos de personas que han sido devoradas por las aves de rapiña, por los lobos y coyotes, o mordidos por serpientes o asesinados por los criminales asaltadores del desierto.

«Águilas del desierto» es un grupo formado por hombres y mujeres católicos, que hacen su trabajo humanitario agrupados, porque en la búsqueda diaria por lo general se encuentran con las peligrosas fieras humanas, ante las que se persignan para no ser atacados, porque a los atracadores no les gusta que alguien se acerque a sus territorios donde no hay presencia de autoridad alguna, porque consideran que es su desierto bajo el sol candente, donde lo que hay son rocas, tunas espinosas y una fauna especial poblada por víboras cargadas de veneno, por lo que ver a un grupo de voluntarios que se ha impuesto localizar a alguna persona extraviada en el enorme desierto, desconcierta a los mismos atracadores.

Por los testimonios que ofrecieron en el reportaje varios de los integrantes de «Águilas del desierto», se puede colegir que su tarea diaria casi es de localizar restos humanos para cargarlos a un cementerio donde sacerdotes católicos realizan oficios religiosos para darles cristiana sepultura y un reposo eterno digno. Aunque algunas veces han encontrado una que otra persona en estado agonizante que han recogido para procurarle atención médica inmediata. Estos voluntarios saben que a pesar del peligro de muerte que representa enfrentar la travesía infernal del llamado corredor o ruta del diablo, y de los miles de emigrantes que han perecido en su inútil desplazamiento por este corredor, todos los días habrá muchos desalmados dispuestos a penetrar en el desierto con la obsesión de cruzar la frontera. ¿Cuántos lo habrán logrado? Muy pocos, por lo menos por este corredor infernal, que es elegido por los migrantes por tratarse de un sitio que las autoridades fronterizas de EEUU no vigilan sabiendo que son raros los que se atreven a desafiarlo. Quizás por todo lo anterior es que la policía deja en manos de los asaltantes el trabajo de frenar a los migrantes, y el resto lo hacen los coyotes, los lobos y las víboras venenosas.

A la pregunta de Rincón de por qué se echaron encima este trabajo tan especialmente dramático, la respuesta fue altamente conmovedora: los voluntarios saben que las personas que se lanzan a la aventura de querer cruzar el desierto en su mayoría han oído que es un trayecto peligroso, casi totalmente imposible de recorrer, pero la condición humana de ciertas personas que no se arredran ni siquiera ante el peor de los peligros es que los hace entrar al desierto, casi sabiendo que entrarán y que el sol y las fieras acabarán con sus vidas. Se lanzan a un suicidio seguro, algunos con la fe de que lo lograrán, aunque quizás casi todos ellos ni siquiera pudieron recorrer la quinta parte del trayecto.

Muchos escogen otras rutas, prefiriendo enfrentarse a las barreras policiales, desafiándolas como hemos visto en los últimos días, aunque ahora con la presencia de la guardia nacional mexicana, nadie podrá alcanzar la frontera con EEUU. Contrario a la rudeza de los guardias nacionales mexicanos están los voluntarios de ÁGUILAS DEL DESIERTO, ayudando con todo lo que pueden a rescatar a los pocos sobrevivientes que encuentran en la candente área desértica. Cuando los voluntarios rescatan los restos mortales de alguien regresan a su lugar, proceden al entierro con toda la solemnidad y bajo los ritos católicos se hincan a rezar por el descanso eterno de las almas de los infortunados, entre los cuales se han encontrados centenares de identidades hondureñas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 3 de febrero de 2020.