Agua Papi, Agua Mami

marzo 30, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Apenas ayer decíamos que la carencia de agua en Tegucigalpa, siendo un asunto dramático que debería motivar la ocupación de las autoridades de la alcaldía y organismos del gobierno, y por la noche un incendio que los bomberos creían tener bajo control se inflamó de forma amenazadora sobre toda la parte alta del cerro El Picacho, donde hay numerosas familias de toda clase residiendo. El elemento ígneo se propagó por el atizar de la fresca brisa que no sirvió para refrescar a la ciudad, pero si para inflamar las llamas del siniestro que alcanzó una extensión considerable de la foresta de esa parte alta de la capital.

Para controlar el avance del fuego hubo necesidad de usar  una flota de helicópteros de la FAH, con el apoyo de  aparatos de Palmerola, que mediante un intenso operativo aéreo que consistió en ir y venir de la represa de Los laureles,  llevando en depósitos plásticos grandes cantidades de agua, se pudo extinguir el incendio. Ese operativo que pudo ser observado por la ciudadanía tuvo un costo millonario, porque los helicópteros consumen combustible que es un contento, pero se hizo lo correcto, porque en la parte afectada por el fuego no había agua, y sin embargo el incendio pudo dañar una parte sensible de la montaña de La Tigra, que ha sido averiada de manera inconsciente durante años, por lo cual el manto acuífero de la zona se ha reducido notablemente.



Entonces es preciso volver al tema del agua para la capital, porque ahora el agua ya no es menester solo para calmar  la sed, para bañarse o para los inodoros, ahora el agua potable es imprescindible hasta para sembrar los productos comestibles. El gobierno de EEUU  ha advertido a los proveedores y exportadores de productos agrícolas que deben usar agua potable en sus cultivos  para la exportación hacia EEUU. Esta es otra exigencia que impone la necesidad de tener más producción de agua potable, porque ahora es que las exigencias de las autoridades de EEUU incluyen  hasta análisis químicos y la verificación del origen del agua que se usa para el riego de las frutas y los demás comestibles agrícolas.

La calidad del agua que se consume en Tegucigalpa no lleva mucho rigor,  porque las dos represas grandes y las pequeñas que abastecen de agua a los capitalinos, no tienen un control riguroso de las autoridades sanitarias, lo cual se comprueba con los testimonios de los medios televisivos y fotos de periódicos, donde se puede apreciar que tanto Los Laureles como Concepción son dos sitios de lo más descuidado, donde no solo lanzan cuerpos de animales en mal estado, sino que hasta cadáveres de personas que han sido asesinadas y cuyos cuerpos son lanzados a la represa. Pero además otra gran cantidad de basura y  suciedades, que si uno va a verlas inmersas en las aguas de las represas, seguro que preferiríamos morirnos de sed a beber  esas aguas aunque sean sometidas al procesamiento purificador químico.

En medio de la resequedad de Tegucigalpa hoy mirábamos como los helicópteros transportaban grandes cantidades de agua potable para sofocar el incendio, pensando en que cada vez habrá menos agua por persona en la capital. Y este año, con menor cantidad de agua, los capitalinos tendremos que armarnos de valor estoico para soportar la sequía. Por eso invocamos a nuestro ya célebre alcalde de Tegucigalpa, Tito Asfura, mejor conocido como “Papi a la orden” nombre bien colocado por su gran espíritu de servicio, para que tome el liderazgo para  construir por lo menos dos represas nuevas para recolectar agua potable para los habitantes de la capital.

Estamos seguros que con el eficiente nivel de ejecución que caracteriza al alcalde Papi ala orden, en menos de dos años tendremos esos dos depósitos de agua potable que urge la capital.  Porque, si algo hay que reconocerle a Papi a la orden, es que cuando comienza una obra, con su enorme nivel de ejecución,  lleva su realización en el menor tiempo posible. Si el alcalde Papi a la orden no construye estas dos nuevas represas de agua que urgen en  la capital, nadie las construirá. Asi es que, de nuevo le decimos, que haga un alto prudencial en la construcción de puentes y pasos a desnivel, que ya bastantes, hasta de sobra tenemos. Que de inmediato agilice los trámites legales para anunciarnos a los habitantes de Tegucigalpa que pronto habremos de tener otras dos represas recolectoras de agua para enfrentar con menos drama las futuras épocas de sequía que se nos han pronosticado por los expertos.

Y para que nuestro célebre alcalde, verdaderamente alcance la inmortalidad dándonos a los capitalinos esas dos obras de inconmensurable importancia, le parodiamos el verso del célebre poeta Aguirre y Fierro  titulado Agua Papi, Agua Mami, el grito desgarrador del  niño gaucho que se moría de fiebre por la falta de agua. Algo que no nos ocurrirá a los capitalinos, cuando Papi a  la orden nos construya a los capitalinos las dos represas de agua potable  que necesitamos. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 30 de marzo de 2017.

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