Hay que administrar la conmoción

marzo 8, 2017

Tegucigalpa, Honduras

Es innegable que los últimos acontecimientos ocurridos con motivo del juicio que se le sigue a uno de los capos hondureños en una corte de Estados Unidos, donde se ha implicado a dos altas personalidades del país, crea una especie de conmoción nacional en el momento que vivimos, estando a pocos días de la culminación de un proceso electoral. Cuando un episodio así surge en medio de un proceso electoral,  resulta inevitable el manoseo por parte de  elementos políticos inescrupulosos que buscan sacarle provecho al momento,  para llevar agua al molino partidario y de manera especial al de su líder.  El problema de país es que, estando Honduras subsumida por el trantrán o traqueteo de las ambiciones de poder de uno y otro lado, el interés nacional para estos «politiqueros», sale sobrando, porque lo único toral para ellos es hacerse del poder.



Es una desgracia que los políticos y aun los  no políticos que aspiran al poder,  nunca se  encuentran con sus limitaciones y cada intervención que tienen en los medios sobre asuntos delicados,  la retuercen a su manera, porque ven síntomas de debilidad en el contrario cuando se produce un anuncio como el  que sacude a dos elementos de un partido, pero pretenden hacerse de la vista gorda con hechos similares del reciente pasado donde han estado involucrados los líderes de su partido.

Da coraje que se quiera echar al olvido episodios como el del avión que fue traído aquí a medianoche, y tantos otros escándalos que tuvieron resonancia internacional, intentando confundir a la población, apoyándose en la fragilidad mental del hondureño   para querer echar al olvido una serie de hechos escandalosos que en cualquier momento van a reaparecer mencionados en las investigaciones del Ministerio Público hondureño y quién sabe si no en los procesos que se están ventilando en los tribunales de Estados Unidos.

Lo que se repite con frecuencia, que esto apenas comienza,  puede resultar muy cierto. Por eso, para que estos políticos de marras no confundan al pueblo hondureño, apelamos a la ciudadanía para que identifique los análisis serios y ponderados que hace el periodismo hondureño, donde no hay interés político ni ansias de dominar el escenario del poder público, porque nuestra única misión es  ilustrar en forma correcta a los hondureños.

Aconsejamos a los hondureños no dejarse vencer por la conmoción, ni dejarse atosigar por los comentarios y declaraciones con las que,  los  políticos  del sector radical,   buscan crear la inestabilidad social para favorecer los intereses de su consigna ideológica. Ante la oleada de gestos y acciones de los “odiadores” de oficio, conviene insistir que hay que dejar que trabajen las instituciones, que hagan exactamente los que les manda la ley y no lo contrario.

Las personalidades  implicadas por las declaraciones de los imputados sometidos  a  los tribunales de EEUU, deben saber que hacer, pero lo que no deben esperar es: ni  sacrificios ni favores de las autoridades ni de las instituciones hondureñas, porque estas deben mantenerse  haciendo su trabajo, que es adecentar a Honduras, que es su única razón en estos momentos.

Hay que reconocer que Honduras está realizando un proceso de depuración de su cuerpo policial que no tiene parangón en el mundo en los actuales momentos, un proceso al que le falta mucho por hacer, con el agravante de  la interposición surgida de algunos ex oficiales separados, que hoy ronronean desde ciertos  cascarones políticos, soliviantando ánimos entre  sus colegas separados, haciéndoles creer que todo volverá a ser como antes,  una vez que su líder tome el mando del poder público en enero del próximo año.

Sobra demagogia en el ambiente cuando los políticos de izquierda y de derecha se traban en discusiones bizantinas sin que ninguno tenga los filtros de la moral para reconocer los hechos delictivos cometidos por líderes  de uno y otro bando. Entonces lo único que queda, es que desde los medios independientes le pidamos al pueblo hondureño que no se deje desorientar por los políticos demagogos y falsos, que confiemos todos  en la institucionalidad.
Que le ofrezcamos todo el beneficio de nuestra confianza al Ministerio Público y a la Comisión Depuradora de la Policía,  instituciones  que tienen la difícil misión de conformar una nueva autoridad policial, que esté regida por oficiales y agentes que infundan confianza a la ciudadanía.

Todo lo demás que se está ventilando fuera de Honduras, corresponde a los implicados asumir su responsabilidad conforme a la Ley, pero sin que quieran   arrastrar a todo el país con ellos, porque no sería justo  que por exasperación quisieran salvarse a costa de  empujar  al resto de Honduras  a una inculpación criminal. Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de marzo de 2017.

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