Actitudes coherentes

enero 22, 2018

TEGUCIGALPA, HONDURAS



El comunicado del secretario general de la OEA donde manifiesta su firme intención de trabajar en el futuro con las autoridades electas de Honduras, en sus tres niveles: ejecutivo, legislativo y municipal, en el marco del fortalecimiento institucional, es un reconocimiento expreso al gobierno de JOH. Esto ya es una actitud coherente que indudablemente responde a todas las acciones realizadas, dentro y fuera de nuestro país, por diferentes vías. El secretario general de la OEA no podía mantenerse aferrado a una posición donde se denotaba un interés distinto al que la OEA tiene como organismo continental, que obedece a un mandato interamericano cuyo objetivo es la defensa y el mantenimiento de la democracia.

Siendo obvias todas las razones que explican desde el inicio hasta el día de hoy, la situación pre electoral, electoral y post electoral, sería prolijo rebuscar las causales del comportamiento del señor Almagro, así que, como obras son amores y no buenas razones, demos por zanjado el mal momento que ha hecho pasar al pueblo hondureño el secretario general de la OEA. Ahora lo importante es que el gobierno reelecto para un segundo período busque aprovechar el marco del organismo para seguir avanzando en la consolidación de nuestra democracia.

Además ha habido actitudes coherentes en el ámbito nacional al momento de integrarse la junta directiva provisional del Congreso Nacional, y una de esas ha sido el comportamiento de la bancada de la Alianza Patriótica Hondureña (APH), cuyo líder General Romeo Vásquez, en conjunción con los cuatro diputados de su partido, acordaron respaldar la gobernabilidad del Poder Legislativo, apoyando a la mayoría que encabeza el Partido Nacional, integrada además por los partidos APH, UD y DC. De esta forma, la democracia hondureña sale tonificada en cuanto a la mayoría simple, dependiendo ahora de los acuerdos con el Partido Liberal para cuando llegue el momento de requerir la mayoría indispensable para los grandes asuntos del país.

La decisión de Alianza Patriótica Hondureña es coherente con el nombre y la filosofía en que se basó su líder para constituir un partido político con ese nombre. Un partido patriótico no respondería a esa filosofía si en el camino, para conseguir posiciones partidistas y del interés particular de sus líderes, hiciera causa común con el sector populista, integrándose a una oposición que actúa enrabietada, colérica, destilando odio, que lo hubiera hecho ver muy mal. No tiene que sentirse afectado el Gral. Romeo Vásquez por los ataques furibundos que le dirijan los miembros de la alianza Mel-Nasralla, porque estos tiene su posición visceral que rebota en el cabreo feroz, intragable, que llega a lo más absurdo del ridículo, cuando pretenden que todos se les sumen a su proyecto populista que se arropa en la misma bandera del chavismo.

Con la democracia no se puede jugar porque quienes lo hagan exponen a un alto riesgo el futuro de Honduras, donde por ahora, descansamos en que una vez que se regule la reelección a un período, las aguas vuelvan a su nivel cuando dentro de un par de años nos preparemos para ir a nuevas elecciones, donde el PN deberá tener otro candidato, con un liderazgo robusto, con capacidad de enfrentar la nueva situación de este partido, que después de tres períodos, por razones del natural desgaste político, deberá estar preparado con un nuevo líder que enfrentará a una oposición que está deseosa de asumir el poder.

El PN ha demostrado ser la institución política mejor organizada del país, con un censo estructurado de manera impecable, algo que deben imitar los liberales, que han exhibido su debilidad en la desorganización como partido. El sistema institucional político solo permite alcanzar el poder cuando un partido se organiza debidamente, y los nacionalistas supieron resistir los distintos períodos en que los liberales se mantenían por dos períodos de gobierno. Estar en la llanura no los destrozó, todo lo contrario, los nacionalistas trabajaron arduamente para cuando les tocara la oportunidad de llegar al poder.

El partido político que piensa que solo siendo inquilino del poder es como se fortalece como institución, demuestra ser un partido de oportunistas, carente de gente trabajadora. Los mejores líderes políticos no son los que se caracterizan por una verborrea agresiva, de esos hay por montón, los vemos enloquecidos contradiciéndose con sus declaraciones y sus acciones, con las cuales en lugar de edificar un gran partido, lo sabotean al desconectarlo de la simpatía popular.

La actitud más coherente entre los liberales la vimos en el actual diputado y ex candidato presidencial Elvin Santos, al expresar que hay que trabajar para que Honduras se vea bien en el mundo. Ese debe ser el menester de los buenos políticos, trabajar por las buenas causas de nuestro país y no destrozándolo con el zarandeo comediante que hemos visto en los líderes del populismo, que se han exhibido con un comportamiento bastante lamentable, descomedido, rudo, todo un desparpajo, a veces chabacano.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 22 de enero de 2018.

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