Acabar con el honor

octubre 13, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Esta semana la Asociación de Medios de Comunicación, conocida por las siglas AMC, comenzó una campaña en la que advierte lo negativo de la penetración de las redes sociales que, por el mal uso que le dan una infinidad de persona, desvirtúan las bondades que como instrumento de comunicación pudieran prestar a la humanidad. Y como siempre existe la insidia y la mala intención, las redes sociales han sido convertidas en una poderosa cadena de transmisión de intrigas y maldades que acaban con el honor de cualquiera, incluso con capacidad para destruir a un país entero. Las penas que provocan las redes sociales con la serie de falsedades que dan cabida a veces van más allá del simple cotorreo o chismorreo social, un fake news, o una noticia falsa con un contenido de perversidad tiene efectos demoledores en la dignidad de las personas, especialmente en aquellas de carácter débil, desconocedores que desde que se inventaron las redes sociales el mundo es un campo de batalla, poblado por los intrigantes e insidiosos más virulentos de la sociedad.



Por un ‘fake news’ se acusa a una cantidad de personas sin que el o los ofendidos puedan hacer mucho por rescatar su honor, porque una vez efectuado el pisoteo todo cuanto se aclare queda como una nube de polvo, disuelta por la primera brisa que sople. El hecho de que sea  la AMC la que suscriba los mensajes y los medios que la integramos quienes respondemos por la campaña, denota que no todos los sectores que participamos en el oficio de la información y la comunicación somos partidarios de ninguna manera de esa forma irrespetuosa con que se apela al libertinaje para usar esos canales que están al alcance de todos para zaherir, destruir y pisotear el honor de personas, empresas e instituciones.

En estos tiempos por las redes sociales se puede destruir fácilmente el honor de las personas, empresas y países. Nuestro país, Honduras, es una de las principales víctimas de sujetos que aunque viven en el país y viven del país, no se cuidan el hígado para bañarlo de denuestos, porque creen que de esta manera afectan al gobierno, que solo es la parte que administra el país, pero no es todo el país. La dignidad y el orgullo es el principal patrimonio moral de Honduras, con el que no puede jugar ninguna persona que se considere un buen hijo, salvo que se considere lo contrario.

Como suele ser habitual, cuando ocurre algún hecho como el de este día, cuando se descubrió una cantidad de droga en medio de un cargamento de café hondureño con destino al extranjero, personas malintencionadas dieron rienda suelta a sus comentarios festinados repartiendo culpas y acusaciones. En este caso, buscando el origen del hecho delictivo, lo primero que debe verificarse es que el supuesto café hondureño partió de República Dominicana, un país con el que Honduras mantiene relaciones cordiales, pero con el que no celebra negocios ilimitados. En todo caso el negocio que celebra un particular hondureño no debe arrastrar el nombre del país cuando comete un ilícito. Otra cosa fuera si al celebrarse un negocio de Estado, donde participan funcionarios públicos, se cometiera un ilícito que arrastre el buen nombre de uno de nuestros principales productos de exportación como es el café.

Cualquier persona que use un producto tan prestigiado como el café o cualquier otro de nuestros productos bandera, se pitorrea en Honduras y por lo tanto es merecedor que de oficio el Ministerio Público le haga una acusación para que responda por su accionar criminal al desprestigiar al país. Porque el asunto es que una vergüenza acompañada del daño que contrae el desprestigio para Honduras, debe ser encausada de oficio por los operadores de justicia. El despliegue que tienen muchas noticias falsas resulta más inadmisibles cuando tienen cabida en espacios que se divulgan por medios que se caracterizan por su falta de seriedad y desapego a las normas morales y legales.

En muchos de los ‘fake news’ que reciben acogida en las redes sociales se antepone al buen nombre de una persona, empresa, institución y del mismo país, la palabra de un delincuente que se jacta de tener poder en las redes sociales para pitorrearse en el nombre de cualquiera que no corresponde a sus intereses. Para infortunio de la humanidad, los grandes magnates que han hecho inmensas fortunas con los porcentajes que reciben a cada minuto por la multitud de falsedades que difunden sus redes sociales no reciben ninguna penalización y no hay posibilidad de entablar acciones penales contra ellos, porque se manejan en sitiales que están más allá del ámbito celestial donde el brazo de la ley jamás puede llegar.

Pero en Honduras, afortunadamente, conocemos muy bien a las personas que nunca han tenido honor porque siempre han vivido al margen de la ley, a los que les da igual la verdad o la mentira, porque ellos están en otra cosa. El honor, ni lo conocen, ni entienden lo que significa. Lo único que nos queda hacer es lo que está divulgando la AMC: prevenir a nuestra población que casi todo el contenido de las redes sociales carece de credibilidad porque el afán de esos contenidos es mentir y mentir.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 13 de octubre de 2020.

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