A propósito de héroes en la pandemia

junio 9, 2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Cuando dispusimos con nuestros colegas jefes de redacción de Abriendo Brecha y Canal 10 crear una sección para dar reconocimiento a todos aquellos profesionales que por su trabajo en el frente del combate al coronavirus, además de médicos, enfermeras, bomberos, paramédicos y demás auxiliares sanitarios, incluimos a los policías y militares, cuyo trabajo en una situación de emergencia tiene una enorme importancia, no solo para resguardar el orden público, sino por los múltiples desempeños que les hemos visto, lo que los lleva a exponerse al riesgo del contagio con el virus. En la fecha que se les conmemora su día a los policías no ha habido tiempo para hacer celebraciones, ni para festejar y otorgarles reconocimientos, porque el deber los tiene pendientes del cumplimiento en los momentos más álgidos, cuando el país ha iniciado de forma gradual su retorno a la normalidad.



El policía en términos generales, en cualquier país, no solo es un agente del orden, su función lleva el cumplimiento de una interminable cantidad de deberes en tiempos cuando la policía tiene clavados los ojos de toda la sociedad en sus actuaciones, en que a veces tiene que acudir a la represión para contener a los delincuentes y a los sujetos  antisociales. Porque la esencia de la Policía es reprimir a todo aquella persona que subvierte el orden público y comete delitos, ningún policía debe ser percibido como un angelito manos de seda, excepto en situaciones donde el policía saca su casta de sensibilidad y nobleza para ayudar a algún desvalido a cruzar una calle, a socorrer a quien ha sufrido un accidente en alguna vía pública, y a veces debe sacar experiencias que aún no ha vivido como cuando debe hacerla de partero en aquellos casos en que a una mujer no le da tiempo para llegar a parir a un hospital.

A pesar de todos estos antecedentes, el policía vive en una pendiente del odio, concitado por militantes de grupos de izquierda que ven en la Policía el valladar que quisieran que no existiera cuando se lanzan en sus manifestaciones violentas que por lo general terminan en actos vandálicos y que la Policía está obligada a impedir o cuando menos a capturar a los hechores de estos actos que a todas luces son delictivos. Lo más penoso es ver las manifestaciones de odio contra la Policía orquestada por los grupos de izquierda que con sus infinitas y peligrosas mentiras entre ellos mismos aplauden todos los malos momentos en que se ve involucrado un policía. Aquí en Honduras un policía que arresta a un vándalo que aprovecha una manifestación violenta para atentar contra la propiedad privada puede ser despellejado y algunos lo han sido, pero recordemos que no hace mucho Hugo Chávez les pedía a sus policías chavistas que no se midieran cuando tenían que actuar contra sus opositores.

Es decir, según sea el sistema y el régimen, el policía siempre está en el ojo de los que no quieren impedimentos para cometer sus tropelías, y sin embargo, aún en los gobiernos democráticos, tampoco hay grandes consideraciones para los policías. Hace poco un sector de los policías tuvo que acudir al expediente de la protesta para reclamar que se les cumplieran sus derechos. En EEUU, un infortunado desenfreno policial de un solo agente que le causó la muerte a un ciudadano negro ha despertado toda una revuelta nacional que ha desatado una lluvia de odio anti-policial que dejará minada la credibilidad de esa institución, de manera que los agentes en aquel país podrían tener problemas cuando les toque el momento de actuar en el cumplimiento de su deber que es guardar el orden público.

A los policías hondureños, por temporadas, también les ha llovido parejo y disparejo, especialmente cuando varios de sus miembros se coludieron con el orden criminal, pero eso no quiere decir que toda la Policía está contaminada trabajando en contra de la sociedad. Hay buenos y excelentes policías cuyo desempeño brilla para iluminar a los demás agentes a cumplir su deber, caminar en la senda de la ley para ganarse el respeto de la ciudadanía. Hace pocos días dos agentes de policía en una localidad del departamento de Yoro encontraron una cartera con una buena cantidad de dinero. Al revisarla, además del dinero encontraron los documentos del propietario, al que localizaron de inmediato para devolverle su pertenencia. Ese gesto habla muy bien de la conducta moral de los agentes que a la vez transmitió un mensaje multiplicador a sus colegas para que sepan que hacer en un situación igual.

Como la sociedad hondureña, igual que las demás sociedades, siempre se mantiene en una sed de insatisfacción con la actuación de los policías, es bueno recordar que los policías son personas, seres humanos, con sus virtudes y defectos, capaces de hacer grandes acciones en un momento dado igual que cometer muchos errores, especialmente cuando se dejan seducir por personas del mal vivir. Por eso es que el Estado hondureño no debe renunciar en ningún momento a mantener un acompañamiento a la Policía para ayudarle a capacitarse y a indicarle que su trabajo es tan importante para todos que todo paso en falso que de uno o varios policías, sin importar el rango, desacredita y debilita a la más importante institución que vela por el orden público y la salvaguarda de los bienes de los ciudadanos.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy martes 9 de junio de 2020.