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A escondidas

TEGUCIGALPA, HONDURAS

La lentitud y la falta de certeza para la instalación del diálogo nacional empieza a exasperar, y si el concierto no arranca de repente la poca música que va quedando no va a ajustar para armar la fiesta. La fiesta va a acabar antes de que los bailadores se animen a entrar a la pista. Esto es ni más ni menos  lo que, en el vocablo pachanguero, podría estar ocurriendo. De repente, ante tanta “tecolilla” que están poniéndole a la criatura, esta ni siquiera tendrá el gusto de ver la luz del día, porque cuando no es una, es otra cosa la que se inventan para dilatar el comienzo del diálogo.

Cosa rara es que, Salvador Nasralla, que no ha sido un aspirante político que demuestre aptitud para sentarse en una mesa, de manera formal, sorpresivamente ahora se ha sumado a los liberales y nacionalistas exigiendo que el diálogo se instale ya, pero lo que es ya, para que al cabo de unos tres meses arroje los resultados que se requieren para crear mejores condiciones políticas en nuestro país.

No se puede vivir en medio de una hemorragia de informalidad, los impulsores extranjeros, Igor Garafulic de la ONU y el Embajador de España, Guillermo Kirkpatrick, han de estar decepcionados con la mala actitud de los políticos hondureños. Y razón de sobra tendrán, porque aunque en sus países también se cuecen habas, en Honduras la falta de seriedad de los actores políticos es algo que aterra. La poca credibilidad que aún mantienen los políticos se podría disipar si los actores políticos se empeñan en cerrarse ellos mismos las puertas que les dan acceso a los electores.

En el Foro Canal 10, Aristides Mejía, dirigente del partido sin nombre de Salvador Nasrala, ha desnudado el cinismo de Mel Zelaya, quien echó de la Alianza a Salvador, acusándolo de traidor por aceptar acudir el diálogo, mientras que él se reúne a escondidas con los nacionalistas. Este juego de Mel Zelaya es sempiterno por su  carácter populista, condenando en los demás, todo lo que él practica. Eso es jugar con fuego contra Honduras, porque en su estilo, el ex presidente, hoy diputado Zelaya, nunca ha demostrado querer hacer las cosas con la formalidad y la madurez que requiere la política en nuestro país.

¿Cómo asegurar que la política se ordene con actores como Mel Zelaya? Pedirle a Mel Zelaya que juegue en favor de Honduras, es como querer impedirle a un niño travieso que se baje de una pedrada a un pajarito que se posa en la ventana. Y sin embargo, Honduras pide a gritos que los políticos no solo se preocupen por reordenar la política, sino que además ya es tiempo que demuestren un mayor nivel de madurez como lo demandan los tiempos actuales.

Hace poco un politólogo del Centro de Análisis Políticos CATO de los EEUU, expresaba que los mayores peligros para la democracia son los líderes populistas, especialmente los de izquierda, que demuestran ser pesos completos en el arte de la mentira y que, al hacer de la farsa una bandera, y conseguir apoyos multitudinarios entre la gente de bajos niveles educativos, tienden a convertirse en líderes mesiánicos que se instalan en el poder con pretensiones de perpetuarse como lo hicieron Hugo Chávez y Nicolás Maduro, los hermanos Castro en Cuba y más recientemente, Daniel Ortega en Nicaragua.

Este proceso antidemocrático es alarmante, por lo amenazador que resulta para la vida democrática. Otro politólogo, señor Daniel Zovatto del Grupo Idea Internacional, en una comparecencia en El Salvador dijo que “los mejores anticuerpos contra el populismo, además de contar con instituciones fuertes e independientes, es tener liderazgos serios que sepan conectar con la población, que demuestren una madurez pragmática, con visiones claras y con proyectos estructurados de manera que la gente empiece a renovar su confianza en los políticos”.

Entonces, sentarse en el diálogo nacional es la mejor circunstancia y el mejor argumento para que los hondureños renueven su confianza en el esquema político democrático. De lo contrario, si los políticos de pensamiento artificioso como Mel Zelaya, se empeñan en destruir el diálogo, nuestro país caerá en el riesgo que las personas irreflexivas se apoderen del escenario y la gente que comulga con su forma anárquica de pensar, sean los que se instalen en el poder para convertir a Honduras en tierra proclive al socialismo del siglo XXI, en comparsa con Maduro, Ortega, los Castro y tantos otros.

Sentarse a la mesa del dialogo como lo piden el PL, el PN y Salvador Nasralla, es lo conducente para mantener a Honduras en la ruta democrática. Esperamos que Nasralla no salga mañana con otra cosa, por lo pronto se ha sumado a la cordura, y hay que celebrarlo aunque sea por unas cuantas horas.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy miércoles 8 de agosto de 2018.