40 mil hondureños de rodillas

julio 12, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Unos cuarenta mil hondureños están viviendo la completa incertidumbre al haber recibido la primera dosis de la vacuna Sputnik elaborada en Rusia, sin que hasta ahora se les pueda dar una explicación que les devuelva la tranquilidad, porque, aunque se diga hasta la saciedad que la segunda dosis se puede aplicar 90 días después de recibir la primera, lo cierto es que esa explicación no se dio desde el principio, sino que se mantuvo que la segunda dosis era para un mes después. Con esa idea se quedaron unas 40 mil personas que hoy están de rodillas, más que exigiendo, implorando que se les diga si vendrá a tiempo la segunda dosis de Sputnik, o si hay un aval científico serio que garantice que aplicarse la segunda dosis de otra vacuna no traerá consecuencias ni repercusiones a la salud.



En este impasse no se debe culpar a las autoridades de Salud, porque la responsabilidad es del proveedor, que propiamente es un laboratorio de Rusia pero que tiene el aval del gobierno ruso, lo que le daba un tinte de seriedad a la negociación efectuada por los representantes del gobierno hondureño que fueron recibidos al más alto nivel de la cancillería rusa. La incompetencia junto con la incapacidad de obtener los componentes de la vacuna, más el compromiso de millones de dosis que hizo el laboratorio ruso, ha puesto a Rusia en la picota, porque la solución que parecía haberse adelantado a las vacunas de Estados Unidos, al final se ha rezagado con diversas excusas, dejando en apuros a más de 40 mil hondureños y a otras miles de personas en distintos países que maldicen el momento de haberse apresurado a vacunarse con la Sputnik.

Como la desesperación cunde en los 40 mil compatriotas que se preguntan quién tiene la obligación de sacar la cara para darles, por lo menos, una explicación de que es lo que procede hacer, si alguien avala que se apliquen otra vacuna, o si de verdad hay base científica para esperar hasta el mes de agosto la posible llegada de la segunda parte de la vacuna Sputnik, porque las explicaciones que dan algunos funcionarios de Salud son muy superficiales y esto lejos de disipar la desesperación, acrecienta el temor de los 40 mil hondureños que aguardan, casi en condición de víctimas, porque no saben a quién atenerse para que les indiquen si la segunda dosis de la vacuna Sputnik vendrá, en que momento o si hay un criterio científico confiable que autorice el cruce de la vacuna con otra que resulte compatible con la vacuna rusa Sputnik.

Lo que las autoridades no pueden hacer es quedarse en silencio, con las manos a los lados, con la señal del que nada sabe y por lo tanto no tiene nada que explicar, porque la gente no está buscando culpables, lo que quiere es una solución porque su vida no está protegida con una sola dosis. La solución de este problema no puede quedar a la espera de un milagro, procede que se hagan las gestiones con las autoridades rusas que avalan al laboratorio fabricante para que informe el tiempo en que renovarán su capacidad de producción de la vacuna Sputnik. Rusia vive bajo el imperio de un sistema autoritario, pero en la elaboración y compra de la vacuna había un proceso de orden comercial, Honduras puso una orden, en Rusia la aceptaron y todos dábamos por hecho que pronto vendrían los primeros envíos de la vacuna. La primera parte, 40 mil dosis, llegaron como donación del mecanismo COVAX. Quiere decir que ha habido un exceso de confianza en la capacidad de Rusia para elaborar vacunas en gran escala, igual confianza que también depositaron los demás países que ahora están pasando por los mismos apuros en que están nuestros 40 mil compatriotas.

No es que consideremos a Rusia nuestra enemiga, pero es que resulta patético que un país asuma como compromiso nacional la oferta de un producto tan importante como es una vacuna por parte de un laboratorio, que en su momento consideró tener la capacidad para atender la demanda de varios países que ordenaron compras del inoculante por millones de dosis y luego asombrosamente el laboratorio y el país terminan deshaciéndose en excusas por razones de mera incapacidad e incompetencia, dejando crucificados a miles de personas que ahora no saben a qué atenerse, porque no hay una explicación que los saque de la pesadilla. Todas las personas que se aplicaron la primera dosis de la vacuna Sputnik merecen saber la verdad sobre esta incapacidad para suplir la segunda dosis, no se puede estar ofreciendo explicaciones superficiales, está de por medio la salud de 40 mil personas, muchas de las cuales urgían de la vacuna por exigencia médica de estar sometidos a tratamientos o cirugías que exigían la aplicación de la vacuna como paso previo.

El laboratorio ruso, el gobierno de Rusia y las autoridades hondureñas, deben informarles a estos 40 mil compatriotas, cuál es su situación respecto a la segunda dosis, porque este es el primer caso en la era de la pandemia del coronavirus que un sector de la población de Honduras, igual que sucede en otros países, se han quedado a la deriva, sin saber que paso dar, si al fin vendrá a tiempo la segunda dosis de la vacuna Sputnik, y si no vendrá porque el laboratorio ruso no tiene posibilidad de elaborar la cantidad requerida, que solución recomiendan los virólogos y demás expertos para que estos 40 mil hondureños no queden a medias en el proceso de vacunación. Del período de 90 días que dicen que soporta el segundo pinchazo ya llevamos  60 días. No es justo que a estos 40 mil hondureños se les tenga de rodillas, rezando porque la ineficaz y obsoleta industria de la medicina rusa logre producir la vacuna Sputnik, que se ha convertido en una especie de cuento chino.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy lunes 12 de julio de 2021.

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