2021: el arte de envejecer

diciembre 30, 2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS

Si algo creemos haber aprendido en este segundo año de estar viviendo en una pandemia que parece no tener límite ni fin, es saber envejecer, porque en medio de tantas atribulaciones y problemas propios de la caída de la economía y la amenaza contra la salud, todo lo que nos toca hacer es regular el estrés y evitar las divagaciones al momento de decidir qué es lo que debe hacerse para afrontar problema por problema. Cierta vez cuando conversamos con el recordado banquero don Guillermo Bueso, uno de los economistas más capaces que ha tenido Honduras, me aconsejaba que cuando tuviera un problema grande aplicara la lógica de la mortadela, que por su tamaño no la podemos comer de una sola vez, sino que hay que partirla en pedazos pequeños para comerlos poco a poco. De esa manera no hay peligro de atragantarse y se le puede engullir de porción en porción. Aquella sabia enseñanza del recordado amigo, que en vida fue un economista respetado, la hemos aplicado hoy más que nunca. Los problemas que hemos tenido que afrontar desde el año pasado y este que está por terminar, son mayúsculos y no se ve con claridad por donde le entrará la luz al túnel en que nos encontramos.



Dicen los llamados jóvenes millenials que como las personas viejas no entendemos la tecnología vemos las cosas más difíciles, como insinuando que todos los mayores deberíamos dar un paso al lado y dejar el mundo solo en manos de los jóvenes que como nacieron en la era de la tecnología son expertos en todo, aunque no lean nada más que los contenidos que circulan en las redes sociales donde hay una profusión de mentiras y falsedades que les llenan a los jóvenes, porque todo lo que aparece en Facebook, en Twitter, en Instagram, es lo que manda en la mente de los jóvenes. Entonces para los jóvenes los viejos solo reflejamos la imagen de la vejez, y nos disparan el cliché que los que estamos en los setenta y los ochenta años somos viejos rancios llenos de achaques y drásticamente disminuidos.

Naturalmente que esta forma de pensar es una divagación de los jóvenes millenials, que por no tener lectura creen que a las personas se les puede declarar viejas por decreto, sin importar el cúmulo de conocimientos y experiencias que son los factores que determinan que la edad jamás puede ser criterio para excluir a las personas. Como los millenials son enemigos de la lectura, y se conforman con los breves resúmenes de los textos que aparecen en las redes, no saben que en Europa, Asia y Norteamérica, las personas mayores, por el sumun de conocimientos y experiencias, son las personas de mayor utilidad en todos los campos, tanto en la política, en la economía como en lo social.

Ahora se está hablando en los países desarrollados que jubilar a los 70 años, incluso a los 75, a un abogado, a un ingeniero, a un catedrático de universidad, o a un médico, es un error mayúsculo, porque siempre que una persona esté en sus plenas condiciones, en cualquier edad es sumamente útil. Hay casos excepcionales, como el del banquero, empresario y político don Jorge Bueso Arias que rebasando el siglo de vida, sigue activo en sus responsabilidades en el Banco de Occidente, presidiendo juntas de directiva y ofreciendo declaraciones a la prensa nacional sobre los asuntos candentes de Honduras.

La valía de una persona por la edad es más apreciada y los jóvenes que son inteligentes y saben el provecho que se puede recibir de la experiencia se detienen, consultan y conversan con las personas mayores. Con la edad puede ser que perdamos algo de memoria y agilidad mental, pero nuestra visión del país y del mundo cambia para expandirse e interpretar mejor los diversos asuntos que acontecen. Un estudio recientemente elaborado por profesores y estudiantes de la prestigiosa Universidad de Harvard de EEUU, dice que las personas cuando pasan de los sesenta años no solo mejoran su inteligencia sino que también la felicidad les aumenta. En Hungría hay un proverbio que dice que la vejez resta velocidad a las patas del caballo pero no le impiden relinchar, mientras que un proverbio alemán dice que los árboles más viejos dan los frutos más dulces. El maestro español Javier Gómez de Liaño, dice que la vejez pierde en fuerza y vitalidad lo que gana en autoridad, reflexión y buen juicio.

En la sociedad moderna, sobre todo en los llamados jóvenes millenials, predomina el menosprecio por la vejez tal vez porque los millenials no están preocupados por la sabiduría de las personas mayores y prefieren irse a los ordenadores y a las vaguedades que publican las redes sociales, donde cualquier mentiroso, amigo de las falsedades, es el oráculo para ellos. Nosotros por el contrario, seguimos creyendo en lo que decía el sabio chino Confucio, cuando decía que la vejez le había ayudado a entender que siempre hay una forma más sencilla de hacer las cosas. Igual que dijo el filósofo griego: me he vuelto sabio con la edad y ahora sé que no sé nada.

Aferrados a estas filosofías despedimos el año 2021, con la incertidumbre de no saber cuándo terminará la pandemia del COVID-19 con tantas variantes, pero con la certeza de que meditando, leyendo y estudiando, podremos sobrevivir y recibir el próximo año 2022, con mejores expectativas y esperanzas gracias a las buenas experiencias y a la buena lectura, porque entre ambas está el arte de envejecer con dignidad.

Así son las cosas y así se las hemos contado hoy jueves 30 de diciembre de 2021.

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