2014, el año en que el sexting tomó a las ‘apps’

diciembre 23, 2014

A sus 14 años, Mary, tiene su propio smartphone y dedica varias horas de su día a sus redes sociales; comparte lo que está haciendo vía Facebook o Twitter, y de vez en cuando, manda fotos de su cuerpo desnudo vía Snapchat a su novio. Para ella, como para sus amigas y millones de millenials, esto es parte de la conversación habitual; una prueba de amor digital.

Hace poco más de tres años, el sexting, definido como el envío de fotografías sugerentes, semidesnudas o completamente desnudas a través de aplicaciones de mensajes de texto, se ha convertido en algo cotidiano para usuarios de internet, especialmente entre 15 y 22 años de edad y adultos propietarios de un smartphone.



Entre 2012 y 2014, el envío de fotos sugerentes entre adultos dueños de un smartphone creció de 6% a 9% en Estados Unidos, uno de los mercados que más realiza esta práctica; el porcentaje de personas que recibió sextings creció de 15% a 20% entre 2012 y 2014 y 3% de estas personas dijo reenviar las fotos desnudas de alguien más, número que se mantuvo intacto, según el estudio de Internet, parejas y tecnología de Pew Research Center.

Pero aunque el sexting no distingue edades o preferencias sexuales, se han inclinado más por esta práctica. La razón, la inmediatez, la facilidad y lo inherente que resulta la tecnología y las pocas consecuencias para su generación, según el  director de psicología de la Universidad de Utah, Donald Strassberg, en entrevista.

A mediados de 2014, una encuesta sobre la frecuencia de sextingrealizada por la escuela de psicología de la Universidad de Utah, Estados Unidos reveló que 20% de 11,000 encuestados (todos entre 18 y 22 años) había participado en este tipo de mensajes en el último año.

“No puedo decir a ciencia cierta cuánto se incrementó el uso de sexting en 2014, pero sin duda ha habido una tendencia creciente en los últimos tres años y es una tendencia que no va a decrecer, pues cada vez hay más aplicaciones que lo fomentan”, dijo el director de psicología de la Universidad de Utah, Donald Strassberg.

 

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